1 de octubre - 2026

Por Edgardo Cabrera
El papel del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones durante la encarnizada contienda de los aspirantes a coordinadores de Morena descaró al árbitro. Fueron ciegos, mudos y sordos, el síndrome Shakyra, así descrito a la perfección por mi amiga la periodista Miriam Bueno.
Hasta principio de septiembre y con información de la autoridad, sumaban 141 quejas promovidas en contra de Morena, Alfonso Sánchez y Ana Lilia Rivera, en 83 se señalaba al alcalde con licencia, en 75 se mencionó al partido Movimiento de Regeneración Nacional y en 15 estaba implicada Lorena Cuéllar. Contra la senadora con licencia y ahora coordinadora sumaron 42.
Pero más allá de los números, ya de por sí alarmantes, recordemos los episodios en los que el ITE defendió la pinta de miles de bardas, propaganda y mítines. Según los miopes consejeros y su presidente, no podían culpar a nadie, “no había pruebas”, luego ordenaron borrar propaganda que ya no existía, porque resolvieron medio año después, o aquel voto de calidad que ejerció el presidente, Emmanuel Ávila, para impedir medidas cautelares contra el alcalde con licencia.
A lo anterior se le suman requerimientos contra medios de comunicación, incluso ordenando borrar evidencia audiovisual contra el entonces director del Cobat y hoy secretario de Educación, Alonso Trujillo, utilizando el cargo con fines partidistas; también pasamos por el uso y abuso del aparato de gobierno para afiliar militantes a Morena y la utilización de Casa de Gobierno como guarida de mapaches.
Fue clara, no solo la tolerancia a un proceso anticipado de campaña, sino la protección al candidato de la gobernadora. El descaro total.
Por todo lo anterior la designación de Ana Lilia también fue un duro golpe a los consejeros lorenistas y en particular a Emmanuel Ávila (el portero), que colocó al organismo en una posición de desconfianza e inequidad. El presidente debe renunciar, sus acciones no garantizan imparcialidad de cara al inicio del proceso electoral marcado para el primer domingo de diciembre.
BUENA NOTICIA
Lorena Cuéllar evitó expresar apoyo a la coordinadora Ana Lilia Rivera, luego de ser cuestionada respecto de la conclusión del proceso interno donde no resultó favorecido su candidato, el alcalde con licencia, Alfonso Sánchez García.
Su evasiva no daña, por el contrario, fortalece a la senadora con licencia, expresar respaldo a sus aspiraciones sería un daño irreparable, vea cómo le fue al proyecto de la “continuidad”, ella lo dijo, en público y privado, parece que la presidenta Sheinbaum tampoco estuvo convencida. Los apapachos y los elogios a Lorena en su reciente visita a la entidad, fue mera cortesía política.
Por cierto, en eso de las falsedades, en la misma entrevista que le cuento, la gobernadora se dijo respetuosa de la decisión del partido, minutos antes de su declaración, el equipo de Sánchez García ya había lanzado la amenaza de “estar pendientes de lo que viene”, en tanto que el PT también advirtió en un comunicado que el de Morena fue “su proceso interno”, evitando así el respaldo a la coordinadora, pese a que también ellos formaron parte de ese mecanismo y hasta inscribieron candidata.

