NO SE RAJA, LO DENUNCIA
25 de septiembre - 2026

Por Edgardo Cabrera

Vaya paquete que tiene en sus manos el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones y su presidente Emmanuel Ávila luego de que la diputada panista, Miriam Martínez promoviera una queja contra el secretario de Desarrollo Económico de Tlaxcala, el poblano Javier Marroquin, acusándolo de violencia política en razón de género.

Recordemos que el pasado 7 de septiembre en una conferencia de prensa, este personaje que presumió “hacer más que los tlaxcaltecas”, aprovechó los canales de difusión institucionales para arremeter en contra de la legisladora de oposición, “sugiriéndole que se pusiera a estudiar y que analizara sus proyectos antes de plantearlos”.

El malestar del poblano se derivó porque no le gustó la iniciativa de la panista mediante la cual planteó establecer candados legales para que dependencias gubernamentales como la Sedeco, Secretaría de Gobierno y Seguridad Ciudadana estén encabezadas por tlaxcaltecas o personas que acrediten arraigo activo por lo menos cinco años antes de su nombramiento, ese supuesto no le habría permitido a Marroquín acceder al puesto, lo que derivó en la denunciada agresión.

Tras la formalización de la queja, veremos el papel que juega el presidente del ITE, Emannuel Ávila, el mismo que defendió a capa y espada el cambio del nombre del partido Redes Sociales Progresistas pese a plagiar los principios y usurpar el logotipo del extinto PES, lo que le valió que cuatro consejeras y consejeros le dieran la espalda.

Ese partido local lo preside la diputada Aurora Villeda, la misma que mantiene una estrecha relación con Javier Marroquín y que, a su vez, ha tenido diferencias políticas con Miriam Martínez y acaloradas confrontaciones en tribuna.  

EL ACHICHINCLE

Vaya espectáculo el que está dando el coordinador de propaganda y censura de Lorena Cuéllar, se trata de otro de esos personajes foráneos, aunque nacido en Tlaxcala, que fueron traídos por la gobernadora presumiendo gran currículo y labor fuera de la entidad. Primero lo impuso en la Secretaría de Cultura y en una de sus primeras acciones autorizó un antro con espectáculos de semidesnudos en la azotea del Museo de Arte, luego, se integró al gobierno de Sheinbaum donde tuvo un efímero paso para regresar relegado a coordinador de prensa. 

La amplia trayectoria que presume, incluye producción literaria y periodística, investigación, su paso por organizaciones sociales, en fin, pero sus “conocimientos” adquiridos contrastan con sus insultos y agresiones en los refritos de “mañaneras” que cree que inventó, aunque en realidad se plagió el mismo ejercicio doctrinal presidencial, nada más que mal, aquí no habla la gobernadora, menos el secretario de gobierno o al menos la secretaria Anticorrupción y Buen Gobierno.

Pues mire, en una muestra más de su intolerancia, con cebollas, ajos y jitomatazos, más no con argumentos, respondió al ex funcionario de López Obrador, Simón Levy, que ha puesto en evidencia el supuesto lavado de dinero y vínculos criminales de su jefa, en respuesta, en el mismo tono que merece, Levy lo calificó de achichincle “peso pluma”, es más, ni su nombre mereció ser mencionado.