PLACA PARA LA PRINCESS
19 de agosto - 2026

Por Edgardo Cabrera

No solo se trató de darle cargo honorífico pero con todo el poder para manejar más de 600 millones de pesos anuales de presupuesto, también mereció camioneta blindada (con guaruras y chofer), programa de televisión, así como disco musical con un tema creado ex profeso y gasto millonario del presupuesto para la compositora. Faltaban las placas del orgullo de su nepotismo como la colocada ayer en el Centro de Rehabilitación Integral de Tlaxcala (CRIAT).

Ese armatoste es tan grande, como sus egos pero, además, resulta insultante ponerle el nombre de “Lic. Mariana Espinoza de los Monteros de Cuéllar”, al lado del de su progenitora, para empezar, porque ella, en teoría, no es funcionaria pública, ostenta un puesto cuyo pago tendría que ser una labor altruista, desinteresada y humanista.

Lorena piensa que Mariana será su heredera política, por ello esas clases de oratoria cuyo aprendizaje es deficiente, basta verla en acción, no mueve ningún sentimiento, al menos su madre, a la que le queda un año de gobierno, sí lo supo hacer muy bien para llegar a donde está; explotar lo sentimientos valiéndose de las personas de la tercera edad, con discapacidad e infancias, no le importó incluso el ridículo aquel de disfrazarse de chilindrina cuando era alcaldesa capitalina y vistió a su cabildo del resto de los personajes de la vecindad del Chavo.

A colación del Centro de Rehabilitación Integral de Tlaxcala, se dio a conocer que nos costó 600 millones de pesos, de los cuales, 30 millones fueron para adquirir equipamiento y mobiliario mediante adjudicación directa a empresas de Ciudad de México y Nuevo León, una vez más, aquello de la economía circular y de beneficiar a los locales no pasó, como tampoco con quienes ejecutaron la millonaria obra pública.

Ahora solo esperemos que ese lugar que tiene como monumento principal la placota con el nombre de la hija de la gobernadora no se convierta en otro elefante blanco ante la falta de recursos y personal especializado, ahí está el Centro de Capacitación para Personas con Discapacidad, también bajo la conducción de Mariana, que dejó pronto de ser el juguete del momento, o la Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento, olvidada por su mala ubicación geográfica y accesibilidad, así como la disputa territorial que provocó entre dos municipios.

ASÍ EMPEZÓ

Ni una década estuvieron en servicio, pero tampoco ni desde el día 1 sirvieron como los promocionó el entonces director de la Policía Municipal Capitalina, Maximino Hernández Pulido, hoy flamante notario público y zar de las compras en seguridad con Lorena Cuéllar.

En 2018 siendo alcaldesa la priísta Anabell Ávalos, Maximino le vendió la idea de colocar “semáforos inteligentes en la capital”, aún recuerdo las bondades que decía que tendrían: tecnología que priorizaría al peatón, que eliminaría los congestionamientos, en fin, cada uno en 30 mil pesos, en total, 750 mil pesos para 25 cruceros. Ocho años después ya están quitándolos y poniendo los tradicionales, los “torpes”. 

Lleve la cuenta, pero el resto de las porquerías que compró Maximino siendo funcionario estatal y que según su jefa gastaron más de 10 mil millones de pesos correrán la misma suerte, las cabinas de auxilio de a millón de pesos cada, las blindadas de más de 5 millones por unidad, en fin, están condenadas al destino de su primer gran negocio desde un cargo de seguridad.