21 de julio - 2026

Fuente: PROCESO
Entre nueve y 120 millones de litros de agua requiere la explotación de un solo pozo de fracking, una cifra que indigna y alarma a las comunidades de la Huasteca Potosina, donde el Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 contempla perforaciones que pondrían en riesgo nueve ríos y el abastecimiento de agua de 735 mil personas.
Los ojos del Tata Romualdo García de Luna se encienden cuando recuerda la respuesta que un funcionario de Pemex le dio cuando denunció un derrame de hidrocarburo en el arroyo de su comunidad Ojital Viejo, en Papantla, Veracruz, en septiembre de 2024, causado por la fractura de la tubería de un pozo que había sido explotado por la paraestatal con la técnica del fracking.
“Ustedes se tienen que acostumbrar a ese olor”, le dijo imperativo Rigoberto Núñez Solís, entonces representante del Departamento de Exploración y Producción de Pemex en Veracruz.
“Eso me indignó. Y le digo, ¿sabes lo que estás diciendo? Es una discriminación hasta a nuestras personas. No somos animales, ni los animales tienen derecho a ser exterminados”, recuerda Romualdo, elegido como representante por su comunidad, ubicada en la región totonaca del norte del estado.
En entrevista, García de Luna, activista ambiental que se opone al fracking, cuenta que ese funcionario minimizó los efectos que causó el derrame de hidrocarburo a lo largo de ocho kilómetros del arroyo de su comunidad y de todo lo que tocó a su paso: sembradíos, animales silvestres, acuáticos y terrestres, así como domésticos, y sobre todo el agua de la que se abastece la población.
“Y le decía yo a Rigoberto Ruiz: mire este animal. Sí, dice, es un sapito. Estaba cubierto el animalito con hidrocarburo. Pensé qué tipo de persona es esta. Le dije: ¿no sabes que una rana hace un equilibrio al ecosistema?
“Pero ellos no lo saben porque no viven en la comunidad. Si vivieran aquí sentirían lo que se siente el olor a hidrocarburo, que te marea, que te irrita los ojos, que te causa náuseas, y que mucha de nuestra gente que vive cerca de un pozo petrolero dice que su papá se murió de cáncer, que su abuela se murió de cáncer, que le agarró estrés, herpes y muchas enfermedades”, explica Romualdo.
Entre agosto y septiembre de 2024, en Papantla, donde hay dos mil 500 pozos petroleros perforados a principios de los años 2000, en los que se ha aplicado la fractura hidráulica para la extracción de petróleo y gas, hubo derrames que afectaron a varias comunidades totonacas, sin que Pemex resarciera el daño de manera integral.
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