La solitaria de Palacio
17 de julio - 2026

Columna invitada

A Lorena Cuéllar se le está acabando el círculo.

No se trata de funcionarios que entran y salen del gabinete, porque eso ocurre en todo gobierno. Hablo de quienes en su tiempo fueron elementos importantes para construir el proyecto que la llevó a ganar la gubernatura en 2021. Dos de esos nombres hoy ya no están de su lado: Sergio González Hernández y Homero Meneses Hernández.

No es un dato menor.

Ambos ocuparon posiciones estratégicas porque la gobernadora confiaba en ellos. Ambos recibieron responsabilidades que iban mucho más allá del ejercicio administrativo. Y ambos terminaron alejándose de un proyecto que ayudaron a construir.

Cuando Sergio González fue nombrado secretario de Gobierno quedó claro que era mucho más que un integrante del gabinete. Era el operador político de mayor confianza de la gobernadora. Más tarde vino otra apuesta: impulsarlo al Senado por el Partido Verde, no para fortalecer a ese partido, sino para intentar cerrarle el paso a la reelección de Ana Lilia Rivera Rivera.

Aquella jugada tampoco salió como estaba planeada. Sergio González no llegó al Senado y la senadora logró mantenerse en el escenario político nacional. Después vino otro intento: colocarlo al frente de la dirigencia estatal del Partido Verde Ecologista de México. El objetivo era el mismo, pero con la mirada puesta en 2027: convertir al Verde en un aliado incondicional del proyecto sucesorio de Palacio y respaldar desde ahí a Alfonso Sánchez García.

La operación tampoco prosperó.

Con Homero Meneses Hernández ocurrió algo distinto, aunque el desenlace terminó siendo el mismo.
Después de que en campaña fue uno de sus operadores y voceros, ya en el gobierno Lorena Cuéllar lo convirtió en secretario de Educación Pública, una posición que, además de su peso administrativo, ofrecía una enorme capacidad de interlocución con el magisterio. La apuesta era evidente: fortalecer una estructura política que acompañara el proyecto del delfín de Palacio.

Pero las cosas no salieron como se esperaba. El desgaste de su gestión terminó por erosionar su imagen pública y la influencia política que se esperaba construir nunca alcanzó el tamaño imaginado.

Aun así, Lorena Cuéllar decidió incorporarlo a la lista de aspirantes a la gubernatura. Tal vez pensó que bastaba con mencionarlo para enviar un mensaje de apertura. Lo que quizá nunca calculó fue que Homero Meneses asumiría esa posibilidad como una aspiración real.

Cuando comprendió que su nombre estaba más para cubrir el expediente que para competir en serio, la relación comenzó a romperse.

Hoy, igual que Sergio González, ha decidido caminar por una ruta distinta.

Por eso no deja de llamar la atención que dos de los hombres que fueron fundamentales para llevarla a la gubernatura caminan en otro lado. Sergio González Hernández y Homero Meneses Hernández ya no forman parte de su proyecto. Paradójicamente, hoy coinciden respaldando a Ana Lilia Rivera Rivera, dejando sola a Cuéllar Cisneros en Palacio de Gobierno.

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