Ana Lilia Rivera, sumar es la apuesta
2 de octubre - 2026

Columna Invitada

Nadie puede negar que Alfonso Sánchez García creció en las encuestas. Lo hizo y sería un error político pretender lo contrario. Sin embargo, hay una diferencia que tampoco puede borrarse: la forma en que creció.

Detrás de Alfonso hubo una estructura. Funcionarios, operadores políticos y un aparato burocrático que se puso en movimiento. Todo esto ocurrió con la venia de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.

El asunto llegó a extremos difíciles de explicar. La Casa de Gobierno terminó convertida, de acuerdo con los señalamientos que se hicieron durante el proceso, en una especie de bunker para operar políticamente a favor del alcalde con licencia. Eso no es lo mismo que construir simpatías en el territorio.

Ana Lilia Rivera llegó al proceso con otra historia. Sus simpatías no se fabricaron desde una oficina de gobierno ni aparecieron en los últimos meses. Se construyeron durante años de trabajo político, presencia territorial y disciplina. Esa es la diferencia fundamental.

Pero hay algo más importante que seguir discutiendo cómo creció Alfonso Sánchez: Ana Lilia Rivera ya ganó la interna. Y quien gana tiene una responsabilidad distinta.

No puede quedarse atrapada en la contabilidad de los agravios, en quién utilizó determinada estructura o en quién tuvo mayores facilidades. Eso ya pasó, la encuesta terminó y el resultado está ahí. Ahora toca sumar.

Por eso tiene mérito que Ana Lilia haya extendido la mano a quienes participaron en el proceso y no alcanzaron las simpatías suficientes para ganar. También hacia Alfonso Sánchez. Si bien no se olvida lo ocurrido y las diferencias no han desaparecido, la competencia interna ya terminó. Y Morena necesitará a todos.

Hay algo que tampoco debería olvidarse por parte de quienes hoy celebran el resultado: ganar una encuesta no significa ganar para siempre. Ana Lilia ganó la interna de Morena, es cierto, pero la elección constitucional todavía está por delante. Y en 2027 no solamente estará en juego la gubernatura. También estarán el Congreso local y los ayuntamientos.

Para ganar todo eso se necesita unidad. No la unidad de fotografía ni de discursos. Se necesita una unidad política real, capaz de incorporar a quienes estuvieron en lados distintos durante la contienda.

La coordinadora en Defensa de la Cuarta Transformación en Tlaxcala, Ana Lilia Rivera, tiene hoy una ventaja política, que es decidir qué hacer con su triunfo. Puede utilizarlo para recordar quién estuvo con quién, quién operó contra quién y cómo se movió cada estructura. Pero también puede utilizarlo para construir. Esta última opción es la que ya está haciendo porque ganó la interna en Morena.

Esa es su apuesta de cara a la elección constitucional: construir.

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Gentetlx