13 de agosto - 2026

La nueva Guía Operativa de la CDMX elimina las calificaciones como criterio para integrar a los abanderados y deja su selección en manos del Consejo Técnico, bajo principios de inclusión
Fuente: EL FINANCIERO
Los estudiantes con los mejores promedios académicos dejaron de ser el criterio para integrar las escoltas escolares de las escuelas públicas de la Ciudad de México.
La nueva Guía Operativa para la Organización y Funcionamiento de los Servicios de Educación Básica 2025-2026 eliminó el criterio que durante años permitió integrar las escoltas con los alumnos de más alto rendimiento y estableció que la selección estará a cargo del Consejo Técnico Escolar (CTE), sin considerar calificaciones, características físicas, aspectos conductuales o cualquier otro criterio excluyente.
El cambio quedó plasmado en el apartado “H. Escolta escolar”, en el que la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM) señala que bajo los principios de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) la escolta escolar “deja de ser un acto exclusivo o meritocrático” para convertirse en una experiencia formativa colectiva.
La disposición establece que la escolta estará integrada por seis estudiantes y que su conformación será determinada por el CTE. Además, en preescolar, primaria y secundaria será rotativa para promover la participación de todos los grupos a lo largo del ciclo escolar.
Esta medida contrasta con la guía anterior. En el numeral 91 de la Guía Operativa 2024-2025 se establecía que la escolta oficial de primaria debía integrarse con alumnos de sexto grado que hubieran obtenido los mejores promedios académicos considerando su trayectoria escolar desde primer grado. Incluso se contemplaban mecanismos de desempate mediante las calificaciones de quinto año y, de ser necesario, un examen especial.
Para Paulina Amozurrutia, coordinadora y fundadora de la organización civil Educación con Rumbo, la modificación representa una señal equivocada respecto al valor del esfuerzo en las escuelas: “El honor a nuestra Bandera desarrolla el patriotismo, el amor al país, el respeto a su gente”.
Argumenta que portar el lábaro patrio debería estar relacionado con el mérito y el compromiso de los estudiantes.
Amozurrutia comenta que la responsabilidad de custodiar la Bandera exige un reconocimiento especial dentro de la comunidad escolar.
“La portarla debe estar ligado al merecimiento y al honor. Es entendible que no todos los niños estén en el cuadro de honor por temas académicos, pero también se podría tomar en cuenta el comportamiento, el rendimiento deportivo o musical, entre otros, pero sin duda siempre tendría que existir un esfuerzo consciente para tener el honor de tener a nuestra Bandera en las manos”, menciona.
“El portarla debe estar ligado al merecimiento y al honor. Es entendible que no todos los niños estén en el cuadro de honor por temas académicos, pero también se podría tomar en cuenta el comportamiento, el rendimiento deportivo o musical, entre otros, pero sin duda siempre tendría que existir un esfuerzo consciente para tener el honor de tener a nuestra Bandera en las manos”, menciona.
La activista también cuestiona que la autoridad educativa haya eliminado incentivos vinculados al desempeño.
“La estrategia de la SEP de no ligar el merecimiento de ciertos beneficios al esfuerzo; desde las mal llamadas becas hasta portar nuestro lábaro patrio reduce el esfuerzo de los niños, niñas y adolescentes, y les hace creer que en la vida las cosas se dan por igual más allá del trabajo continuo y el esfuerzo de cada día”, afirma.
“En la ley militar; por ejemplo, el arrastrar o descuidar a la Bandera puede tener como consecuencia desde una corrección disciplinar hasta cárcel, dependiendo de la gravedad del hecho; la Bandera debe ser tratada desde la milicia hasta las instituciones educativas con el mayor honor y respeto”.
En contraste, Juan Martín Pérez, coordinador regional de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, menciona que la decisión se encuentra alineada con otras medidas impulsadas recientemente para combatir prácticas discriminatorias en las escuelas. “Esta medida se suma a otras decisiones como el reciente reconocimiento de que las escuelas militarizadas están fuera de las leyes mexicanas”, sostiene.
También menciona como antecedente la implementación de los uniformes neutros en las escuelas: “Otra medida aplaudida fue el uniforme neutro, para evitar la discriminación a las niñas por los roles tradicionales de género que las limitan a usar falda”.
Pérez argumenta que este tipo de cambios buscan reducir formas de exclusión que durante años se normalizaron dentro del sistema educativo. “Estas medidas son muy importantes para prevenir la discriminación asociada a la violencia escolar”, sostiene.
Desde la organización que representa, añade, la eliminación del criterio estrictamente académico para integrar las escoltas puede abrir la puerta a una reflexión más amplia sobre las desigualdades dentro de las escuelas.
“Desde Tejiendo Redes Infancia saludamos esta medida y sugerimos que la SEP pueda realizar una campaña en todo el sistema educativo para dialogar sobre las distintas formas de discriminación, entre ellas la meritocracia y el clasismo”, plantea.
Para Israel Sánchez, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), la modificación puede tener aspectos positivos siempre y cuando no se convierta en una decisión arbitraria y mantenga incentivos para que los estudiantes se esfuercen.

