COORDINADORA DE CAMPAÑA
7 de agosto - 2026

Por Edgardo Cabrera

Sin pudor, ni rubor, Lorena Cuéllar se dejó ver esta semana con el ex gobernador Héctor Ortiz y el alcalde con licencia, Alfonso Sánchez García, se reunieron en el restaurante Mesón Taurino, propiedad de la familia de la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez y sí, querían ser vistos y que se difundieran las imágenes que corrieron como reguero de pólvora.

Tras la polémica, vinieron las contradicciones, Ortiz se sinceró, dijo que fue una cortesía política para dialogar con todos los que aspiran al 2027; Alfonso Sánchez García, que se trató de un encuentro “casual”; y Lorena Cuéllar al tratar de sacar el pie del fango se metió en otro más profundo al decir que la reunión con el diputado ex gobernador fue para hablar de la renovación de la rectoría en la UAT.

Con ello la mandataria dejó constancia que Héctor, sin tener cargo en la Autónoma, es con quien hay que hablar de la sucesión en Rectoría, no solo eso, qué tendría ella que ver con las determinaciones de un ente autónomo. 

Lorena, coordinadora de campaña, quería exhibir que los Ortiz estaban con su proyecto, pero terminó exhibida.

Desde hace meses las torpezas se multiplicaron, empezó con sus discursos de la continuidad y de señalar que “él” es la opción, luego pasó al intento de boicot de los eventos de Ana Lilia Rivera y ahora no le importó poner en riesgo la aspiración de Alfonso porque la convocatoria morenista es clara: gobernadores no pueden intervenir.

Héctor Ortiz mantiene el control de la UAT, quizá la rentabilidad electoral ya no es como antes, hay más opciones académicas que tiene cooptados el gobierno de Cuéllar, sin embargo, la institución se mantiene como una importante fuente de financiamiento de sus operadores políticos que ocupan puestos directivos, de docencia, sindicales y administrativos. Como en cada elección, es alta la apuesta para mantener el bastión, en 2021 apoyó a Marco Mena pero hizo acuerdos con Lorena. 2027 no será distinto y él lo sabe, por eso se prestó al teatro.  

CERRADA

A colación del proceso morenista, en entrevista la senadora con licencia, Ana Lilia Rivera me develó que Lorena Cuéllar no ha querido sostener una reunión con ella, pese a que en reiteradas ocasiones la ha buscado, incluso, desde antes de pedir licencia y a través de múltiples actores políticos morenistas.

La actitud no extraña, desde un principio la mandataria dejó en claro que en su proyecto de gobierno y en el proceso de sucesión no cabía la legisladora, y la soberbia y descortesía política  cada día le pesa más porque el poder se le acaba a cada minuto, los traidores se le multiplican y sus operadores actúan como capataces, lo mismo contra trabajadores que beneficiarios de programas sociales y empresarios, mientras Ana Lilia está con el discurso de tender la mano. ¡Vaya cómo cambian las cosas!