Bienvenidos al Mundial S.A.
11 de junio - 2026

Por Mauricio Hernández Olaiz

Hoy arranca la Copa del Mundo 2026….¿Listos para la fiesta?..¿Para ver jugar a México?…pero…¿Por qué este mundial sabe tan diferente?…..Por que a pesar de que un puñadito de juegos pedorro serán en nuestro país, lo veremos en la tele como si fueran en Timbuctú…

La FIFA nos lo vende como el Mundial más grande de la historia. México lo presume como una oportunidad histórica. Los gobiernos federales, estatales y municipales hablan de derrama económica, turismo y proyección internacional.

Sin embargo, a unas horas del silbatazo inicial, la realidad dista mucho de la propaganda.

La Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey viven desde hace meses una carrera contrarreloj para concluir obras, rehabilitar vialidades, modernizar espacios públicos y tratar de ofrecer una imagen digna ante millones de espectadores alrededor del mundo. Millones de pesos del erario regados por doquier.

Los retrasos, las molestias ciudadanas y el incremento de costos han acompañado prácticamente todos los proyectos relacionados con la justa mundialista.

Como si eso no fuera suficiente, diversas organizaciones sociales, sindicatos y colectivos han anunciado movilizaciones y protestas previo a la inauguración del torneo, amenazando con generar bloqueos y afectar la movilidad que lleva al estadio azteca…si, estadio azteca, así se llama desde que yo era niño….

Mientras la FIFA celebra contratos millonarios, derechos de transmisión récord y patrocinios globales, buena parte de las ciudades anfitrionas siguen enfrentando problemas cotidianos de transporte, seguridad, infraestructura y servicios públicos.

Pero quizá nada refleja mejor el espíritu de este Mundial que el precio de los boletos.

Para miles de aficionados, asistir a un partido dejó de ser una ilusión deportiva para convertirse en un privilegio económico. Entre entradas, hospedaje, transporte y consumo, presenciar un encuentro puede representar hasta años de salario para una familia promedio.

La Copa del Mundo se ha convertido en un espectáculo global cada vez más rentable para la FIFA y cada vez menos accesible para los aficionados que le dan sentido al fútbol. No es casualidad.

La FIFA encontró la fórmula perfecta: más países participantes, más partidos, más patrocinadores, más transmisiones, más mercancía y más dinero.

Mucho más dinero.

El Mundial de 2026 será el primero con 48 selecciones y 104 partidos, una expansión presentada como una democratización del fútbol, aunque para muchos se trata, sobre todo, de una extraordinaria operación financiera.

Y es precisamente ahí donde aparece México.

Nuestro país posee un récord que nadie presume, que nadie le cuenta…

México es la selección que más Copas del Mundo ha disputado sin haber conseguido jamás el campeonato. Con 18 participaciones mundialistas antes de este torneo, el Tri supera a cualquier otra selección no campeona en experiencia acumulada.

Somos los reyes de los octavos de final. Los campeones morales permanentes.

Los especialistas en ilusionar cada cuatro años para regresar a casa exactamente en el mismo lugar, o mas abajo….Todavía siento el aroma del fracaso en Qatar, el amargo sabor de la derrota y la eliminación temprana, luego de 4 años de aquel doloroso despertar nos dimos cuenta de que poco o nada se hizo en México para cambiar al fútbol. El balompié nacional no tuvo su transformación, que si hubiera sido como la de cuarta, al chile, que bueno que así se quedó.

Y ahora llega un Mundial hecho a la medida de los negocios.

La expansión permitió que cuatro selecciones debutaran por primera vez en la historia:

• Uzbekistán,  Jordania,  Curazao,  y Cabo Verde (los dos último no sé ni donde están,  no soy bueno en geografía.)

Todas ellas vivirán una experiencia inédita gracias al nuevo formato.

También habrá selecciones que apenas disputarán su segunda Copa del Mundo, algo que habría sido mucho más complicado bajo el antiguo sistema. Casos como Curazao o Haití reflejan cómo la ampliación de cupos abrió puertas que antes parecían cerradas.

Por supuesto, esto tiene un costo deportivo.

Porque si bien veremos historias románticas y países que jamás habían sentido la emoción de un Mundial, también veremos encuentros que difícilmente justifican el escenario más importante del fútbol.

La primera fase deja varios partidos que, sobre el papel, parecen más propios de una eliminatoria continental que de una Copa del Mundo:

Curazao vs Cabo Verde. Amonooos!, les apuesto que será el partido menos visto en toda la historia de los mundiales.

Jordania vs Argelia.

Uzbekistán vs Haití.

Nueva Zelanda vs Irak.

Cierto maestro. Partidos que no son interesantes yo creo ni para los países involucrados, sin duda, además lejos de la calidad futbolística que tradicionalmente asociamos con un Mundial.

La consecuencia lógica es una fase de grupos mucho más extensa y desigual.

Los grandes favoritos seguirán siendo los mismos: Argentina, Francia, España, Brasil, Países Bajos  e Inglaterra.

Las verdaderas emociones comenzarán cuando las potencias empiecen a cruzarse entre sí. Porque al final, por más que la FIFA amplíe el escaparate, la historia demuestra que el campeón casi siempre sale del mismo círculo de privilegiados.

Y entonces llegamos a la pregunta que realmente importa para los mexicanos.

¿Qué podemos esperar de la selección nacional?

Javier Aguirre llega a su tercera aventura mundialista con una característica que siempre lo ha distinguido: es impredecible.

Nunca ha sido un técnico enamorado de las jerarquías, menos del juego bonito, es un técnico rocoso, necio y poco imaginativo.

Si considera que alguien no atraviesa un buen momento, lo sienta. Eso es bueno, aunque descomponga al resto del planteamiento. Si encuentra un joven que le convence, lo pone, ojalá y ponga pronto a Morita.

Y si necesita modificar el esquema sobre la marcha, lo hace sin remordimientos, aunque le de al traste al resultado.

Por eso no sería extraño que mañana aparezcan algunas sorpresas en la alineación titular.

La incógnita principal es si apostará por la experiencia para controlar los nervios del debut o si comenzará a dar protagonismo a una nueva generación encabezada por futbolistas como Gilberto Mora, considerado una de las jóvenes promesas del torneo.

Lo cierto es que México llega sin figurar entre los candidatos serios al título.

Ni siquiera entre los candidatos a semifinales.

La realidad obliga a ser prudentes.

Un buen Mundial para México sería alcanzar los cuartos de final. Un gran Mundial sería disputar las semifinales. Y ganar la Copa sería una de las mayores sorpresas en la historia del deporte, pero tranquilos, eso no va a suceder.

Así de simple.

Hoy comienza la fiesta más grande del fútbol.

Habrá estadios llenos, ceremonias espectaculares, récords de audiencia y miles de millones de dólares circulando alrededor del balón.

Pero también habrá una pregunta que acompañará a México desde el primer minuto.

Después de dieciocho mundiales sin levantar la copa…

¿qué nos hace pensar que este será diferente, si siempre hacemos lo mismo?

@olaizmau

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