26 de julio - 2026

Columna Invitada
Hay despedidas que trascienden el ámbito familiar y se convierten en acontecimientos para toda una comunidad. La muerte del exgobernador Alfonso Sánchez Anaya es una de ellas. Con su partida se cierra un ciclo de la historia política de Tlaxcala y se despide uno de los protagonistas de la transición democrática que transformó el rumbo del estado.
Más allá de las simpatías o diferencias que toda figura pública genera, resulta innegable que Sánchez Anaya dejó una huella profunda. Fue el primer gobernador de oposición en la historia contemporánea de Tlaxcala, abrió paso a la alternancia y contribuyó a consolidar una etapa de mayor pluralidad política. Su gobierno impulsó proyectos de infraestructura, salud y educación que permanecen como parte del patrimonio institucional de la entidad.
Pero los hombres públicos también son padres, esposos, abuelos y amigos. En las palabras con las que su hijo, Alfonso Sánchez García, anunció su fallecimiento, apareció el rostro más íntimo de quien durante décadas fue conocido por su actividad política. No habló el aspirante, ni el servidor público; habló el hijo que pierde a su guía, a su ejemplo y al hombre que le enseñó a caminar junto a la gente.
En tiempos donde la política suele reducirse al enfrentamiento permanente, la muerte recuerda una verdad ineludible: todos los cargos son pasajeros, mientras que el legado permanece en las obras realizadas, en las instituciones construidas y en la memoria de quienes compartieron el camino.
Hoy Tlaxcala despide a un personaje que marcó una época. Su nombre quedará ligado a la alternancia democrática, a la construcción de acuerdos y a una generación de políticos que entendieron el contacto directo con la ciudadanía como una obligación del servicio público.
Que descanse en paz Alfonso Sánchez Anaya. Para su familia queda el consuelo de su ejemplo; para Tlaxcala, el deber de recordar su lugar en la historia con objetividad, respeto y la serenidad que merece quien dedicó buena parte de su vida a servir desde la vida pública.
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