Tlaxcala supera el millón de usuarios de internet, pero la brecha digital y los ciberdelitos mantienen rezagada a la entidad
17 de mayo - 2026

Mientras el acceso a la red crece en el estado, comunidades rurales, familias de bajos ingresos y víctimas de fraudes digitales enfrentan los nuevos retos de la conectividad en 2026.

Por Stephany Rodríguez

En el marco del Día Mundial de Internet, Tlaxcala alcanzó una cifra histórica en materia de conectividad: alrededor de 1.13 millones de personas, equivalentes al 81.3 por ciento de la población de seis años en adelante, ya cuentan con acceso a internet en la entidad. Además, cerca de 250 mil hogares tlaxcaltecas disponen actualmente de conexión a la red.

Aunque las cifras reflejan un crecimiento sostenido durante los últimos años, especialistas y organismos nacionales advierten que el estado aún enfrenta importantes obstáculos estructurales que impiden que el acceso digital sea verdaderamente universal, principalmente en comunidades rurales, zonas periféricas y sectores económicamente vulnerables.

De acuerdo con datos retomados de análisis locales y reportes del INEGI, la evolución del internet en Tlaxcala ha sido acelerada durante la última década. Entre 2010 y 2015, la penetración de internet en los hogares del estado apenas alcanzaba porcentajes inferiores al 20 por ciento, con acceso concentrado principalmente en zonas urbanas y mediante equipos de escritorio.

Posteriormente, entre 2015 y 2020, el crecimiento de los teléfonos inteligentes y la reforma en telecomunicaciones impulsaron una expansión significativa de usuarios, permitiendo que hacia el cierre de 2020 cerca del 60 por ciento de los hogares ya contaran con algún tipo de conectividad.

La pandemia por COVID-19 terminó por acelerar el proceso. La necesidad de estudiar y trabajar a distancia incrementó la demanda de servicios digitales y elevó el número de usuarios hasta superar el millón de personas en 2024. Actualmente, alrededor del 70 por ciento de los hogares tlaxcaltecas tienen acceso a internet.

Sin embargo, el crecimiento no ha sido uniforme.

Uno de los principales problemas señalados por especialistas es el denominado freno de la “última milla”, es decir, la falta de infraestructura fija para llevar internet de calidad hasta comunidades alejadas o periferias urbanas.

Empresas privadas de telecomunicaciones continúan evitando invertir en zonas rurales debido a la baja rentabilidad económica que representa instalar fibra óptica en localidades con poca densidad poblacional. Esta situación mantiene a miles de familias dependiendo exclusivamente de conexiones móviles de baja capacidad.

A ello se suma el costo del servicio residencial fijo, que sigue siendo inaccesible para numerosos hogares tlaxcaltecas de bajos ingresos. Aunque los paquetes móviles se han popularizado, el acceso mediante datos prepago limita considerablemente actividades de alto consumo digital como clases virtuales, teletrabajo, videollamadas o capacitación profesional.

Actualmente, el 97 por ciento de los usuarios en Tlaxcala accede a internet mediante teléfonos inteligentes, fenómeno que refleja tanto la expansión tecnológica como la precarización del acceso digital en ciertos sectores sociales.

Otro de los problemas persistentes en 2026 es el rezago en infraestructura pública.

Si bien programas federales como CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos han instalado puntos gratuitos de conexión satelital en plazas, escuelas y comunidades rurales, usuarios reportan constantes fallas de saturación, lentitud extrema y caídas del servicio cuando múltiples personas intentan conectarse simultáneamente.

Además, varios puntos comunitarios permanecen inactivos durante días debido a fallas eléctricas, tormentas o falta de mantenimiento técnico oportuno, situación que afecta principalmente a estudiantes y habitantes de zonas alejadas.

La compleja orografía de Tlaxcala también continúa dificultando la expansión de la conectividad. Municipios con regiones serranas y dispersión territorial presentan problemas constantes para recibir señales estables de internet móvil o infraestructura aérea.

Entre las zonas con mayor rezago proporcional destacan municipios como Tlaxco, Altzayanca, Cuapiaxtla, Terrenate, Emiliano Zapata, Ziltlaltépec de Juárez García y Lázaro Cárdenas, donde la marginación económica y la geografía reducen el interés de inversión privada.

En contraste, municipios con alta densidad poblacional como San Pablo del Monte, Huamantla, Tlaxcala capital y Apizaco concentran el mayor número absoluto de personas desconectadas, principalmente en colonias periféricas y comunidades vulnerables.

A la problemática tecnológica se suma un nuevo fenómeno que ha crecido paralelamente al acceso digital: el aumento de ciberdelitos y fraudes en línea.

Durante los últimos años, Tlaxcala ha registrado un incremento en casos relacionados con aplicaciones falsas de préstamos inmediatos conocidas como “montadeudas”, las cuales obtienen acceso a listas de contactos de los usuarios para posteriormente realizar amenazas, extorsiones y hostigamiento.

Asimismo, continúan los reportes de hackeos a cuentas de WhatsApp mediante llamadas telefónicas fraudulentas, donde delincuentes se hacen pasar por instituciones o contactos conocidos para obtener códigos de verificación y posteriormente solicitar dinero a familiares y amigos de las víctimas.

Las estafas en grupos de compraventa de Facebook Marketplace también permanecen como uno de los fraudes digitales más frecuentes en el estado. En estos casos, usuarios son engañados mediante publicaciones de productos inexistentes, depósitos anticipados o falsas ofertas de vehículos y aparatos electrónicos.

Especialistas advierten que el reto de Tlaxcala ya no consiste únicamente en ampliar la cobertura de internet, sino también en garantizar acceso seguro, alfabetización digital y condiciones equitativas para evitar que miles de personas continúen excluidas de las oportunidades educativas, laborales y económicas que hoy dependen completamente de la conectividad.

Aunque el estado logró superar el millón de usuarios conectados, la brecha digital y los riesgos cibernéticos continúan evidenciando que el acceso universal a internet todavía permanece lejos de convertirse en una realidad para todos los tlaxcaltecas.