Construir esperanza desde las aulas
17 de mayo - 2026

Por Ana Lilia Rivera

Hay maestras y maestros que recorren largos caminos para llegar a sus escuelas. Hay también quienes, con su propio dinero, colaboran para materiales o alimentos de sus alumnos. Tlaxcala tiene en su magisterio una de sus mayores fortalezas humanas.

En comunidades rurales, en barrios populares y en muchas escuelas donde las dificultades son parte de la vida cotidiana, las y los docentes hacen mucho más que impartir clases: escuchan, orientan, acompañan y ayudan a que miles de niñas, niños y jóvenes no pierdan la esperanza de salir adelante y construir un mejor futuro.

Por eso, el Día del Maestro no puede quedarse únicamente en una felicitación, sino que tiene que servir para también reconocer la dimensión humana y social de una profesión que ha sido fundamental para la construcción de nuestro país y nuestro estado.

Quienes recorremos las comunidades y escuchamos a la gente, sabemos que detrás de cada escuela hay historias de esfuerzo y compromiso. Hay maestras que llegan antes que nadie para preparar sus clases; maestros que se convierten en consejeros de sus alumnos; y docentes que, incluso frente a carencias o dificultades, siguen apostando por la educación pública como herramienta de transformación.

Durante muchos años, el magisterio fue tratado con distancia y, en ocasiones, hasta con desconfianza desde el poder. Por eso es importante que hoy exista una visión distinta desde el gobierno federal, donde las maestras y maestros vuelven a ser reconocidos como actores fundamentales para el futuro de nuestro país.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó este 15 de mayo un reconocimiento al magisterio nacional y anunció un incremento salarial del 9 por ciento para las maestras y maestros del sector público. Más allá de la cifra, el mensaje es claro: reconocer nuevamente a las y los docentes como parte fundamental de la transformación del país.

Por ello son importantes las acciones encaminadas a mejorar las condiciones laborales del sector, tales como la revisión de mecanismos relacionados con la movilidad docente, la continuidad de la basificación y el fortalecimiento de las pensiones para quienes han dedicado su vida a enseñar.

Desde luego que siguen existiendo pendientes y demandas legítimas del magisterio. Nadie puede decir que todos los retos están resueltos. Pero también es cierto que hoy existe mayor disposición para escuchar a las y los maestros en temas que durante años fueron ignorados.

En Tlaxcala conocemos muy bien el valor de nuestras maestras y maestros. En cada comunidad hay docentes que dejan huella no solamente por lo que enseñan todos los días, sino por la confianza y el ejemplo que transmiten a sus estudiantes.

La educación pública sigue siendo una de las herramientas más poderosas para combatir desigualdades y construir un país más justo. Por eso debemos seguir fortaleciendo a nuestras escuelas, pero sobre todo dignificando a quienes todos los días hacen posible la enseñanza.

A las maestras y maestros de Tlaxcala y de México, mi gratitud y reconocimiento permanente. Porque enseñar no es únicamente transmitir conocimientos, también es sembrar dignidad, oportunidades y esperanza para las nuevas generaciones.

Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala

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