Tlaxcala, fuera del mapa oficial de fusiles Barrett, pero bajo vigilancia por el avance del armamento de alto poder
8 de mayo - 2026

Investigación nacional ubica a la entidad entre los estados sin decomisos de rifles Barrett, mientras continúan operativos y aseguramientos de armas durante el primer cuatrimestre de 2026.

Por Stephany Rodríguez

Aunque Tlaxcala no aparece entre las entidades con decomisos oficiales de fusiles Barrett en los últimos años, investigaciones nacionales sobre tráfico de armas y crimen organizado advierten que el incremento de armamento de alto poder en México mantiene bajo observación a estados cercanos a corredores delictivos.

Una investigación publicada en mayo de 2026 por el analista Víctor Manuel Sánchez Valdés reveló que, entre 2018 y febrero de 2026, las autoridades mexicanas aseguraron 897 fusiles Barrett en el país, considerados armas de guerra por su capacidad para perforar blindajes y atacar objetivos a más de un kilómetro de distancia.

El estudio señala que la mayor concentración de decomisos ocurrió en entidades como Tamaulipas, Sinaloa, Sonora, Michoacán y Jalisco, territorios donde operan organizaciones criminales con fuerte capacidad armamentista.

Sin embargo, la misma investigación coloca a Tlaxcala dentro de las 10 entidades del país sin registros oficiales de aseguramientos de fusiles Barrett durante el periodo analizado, junto con estados como Ciudad de México, Veracruz y Querétaro.

A pesar de ello, los reportes de seguridad muestran que la entidad no ha quedado al margen de operativos relacionados con armas de uso exclusivo del Ejército. En abril de 2026, la Fiscalía General de la República vinculó a proceso a 11 personas detenidas tras una persecución vehicular, en posesión de armas largas, cargadores y cartuchos.

Además, en enero de 2025, fuerzas federales aseguraron en Tlaxcala un arma larga, más de 300 cartuchos útiles y laboratorios relacionados con precursores químicos.

Otro caso ocurrió en Apizaco, donde fue detenido un hombre que transportaba un arsenal con explosivos y un lanzagranadas con destino a San Martín Texmelucan.

Precisamente, San Martín Texmelucan municipio poblano colindante con Tlaxcala fue escenario en febrero de 2025 del aseguramiento de un fusil Barrett calibre .50, además de 14 armas largas y un lanzagranadas dentro de una casa de seguridad.

La investigación nacional también advierte que el uso de fusiles Barrett por parte del crimen organizado ha incrementado en los últimos años. Tan solo en 2025 se registró la cifra más alta de decomisos de este tipo de armas en México, con 189 aseguramientos.

Especialistas señalan que este armamento es utilizado principalmente para ataques contra fuerzas armadas y vehículos blindados, debido a que los proyectiles calibre .50 pueden atravesar estructuras metálicas y blindajes de alto nivel.

En paralelo, autoridades mexicanas reportaron que, durante el actual sexenio, se han asegurado más de 215 fusiles Barrett, además de lanzacohetes, ametralladoras y miles de cartuchos de alto calibre.

En el caso de Tlaxcala, la Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó que durante el primer cuatrimestre de 2026 fueron aseguradas 24 armas de fuego, además de realizar 458 puestas a disposición y recuperar 149 vehículos con reporte de robo o alteraciones.

La dependencia estatal también informó que únicamente durante el primer trimestre de 2026 se habían asegurado 17 armas de fuego y detenido a 141 personas por delitos del fuero común y federal.

Asimismo, autoridades estatales anunciaron el reforzamiento de operativos de desarme y acciones de “Cero Tolerancia” ante el incremento en la circulación de armas ilegales en distintos municipios de Tlaxcala.

En marzo de 2025, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tlaxcala informó que el armamento oficial bajo resguardo institucional se encontraba completo, desmintiendo versiones sobre presuntas pérdidas o desapariciones de armas.

Las cifras recientes reflejan que, aunque Tlaxcala continúa fuera del mapa oficial de decomisos de rifles Barrett, la cercanía con regiones de conflicto y el incremento nacional en el tráfico de armamento de alto poder mantienen a la entidad dentro de las zonas observadas por autoridades federales y estatales.