24 de julio - 2023

Por Felipe Hernández Hernández
En fechas recientes se realizaron en el país centroamericano de El Salvador, los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe, San Salvador 2023, en este evento destacaron los miles de deportistas participantes quienes, con toda responsabilidad, sana competencia y respeto, enaltecieron a sus países, al deporte y a su disciplina.
Esta justa deportiva fue escenario de actos donde, como decía José Martí, priva el decoro, el respeto y la dignidad, como el realizado por la atleta cubana de tiro con arco, Laina Pérez, quien devolvió la medalla de bronce a la mexicana Alejandra Cervantes, legítima ganadora, pero que el comité organizador se la había retirado.
En tiro con arco ganaron los tres primeros lugares las mexicanas Andrea Ibarra, Alejandra Zavala y Alejandra Cervantes, pero a esta última se le retiró su presea porque el reglamento señala que un país solo puede obtener máximo dos medallas. Alejandra acató el reglamento, pero Laina consideró que era injusto que le dieran un premio que no había ganado y le regresó la medalla a la verdadera ganadora.
Este gesto tan sorpresivo de Laina Pérez demostró que no todo se trata de ganar y menos a cualquier costo, sus palabras dan muestra de ello: “Quien hizo el reglamento no fue atleta y si lo fue se le olvidó enseguida”. Cuando se ha extendido la idea de que lo único y lo más importante de todo es ganar, es justo reconocer la honestidad deportiva de una atleta que demostró que en el deporte hay dignidad y decoro.
La página negra de estos juegos lo muestra el caso de una empresa colombiana a la que se le adjudicó la alimentación para los atletas cuando ni siquiera se había registrado como proveedora; se registró un día después de que se le otorgó el contrato de cuatro millones de dólares, denuncia Raúl Llarull, periodista independiente.
El citado periodista menciona que la adjudicación fue directa sin competencia y solo invitaron a un postulante que presentó una propuesta a costos muy elevados, esto se justificó diciendo que era porque iba a abrir una sucursal en El Salvador, aunque este trámite lo inició dos días después de que obtuvo el millonario contrato.
La irregularidad de los contratos se justificó reformando una ley a fin de que la adquisición de equipo, servicios, construcción y reconstrucción de infraestructura deportiva quedara en manos del comité organizador a través de manuales de procedimientos; al amparo de esta reforma dejaron como información reservada por tres años muchos de los contratos celebrados en los meses previos.
Raul Llarell señala que estos contratos se suman a la larga lista de corrupción y oscuridad en el manejo de las finanzas públicas de un gobierno que se dice decidido a luchar contra los corruptos, en tanto que no sean parte de su grupo de poder.
La honestidad de los deportistas fue opacada por muchos otros que, guiados por el lucro desmedido, vieron en este evento la oportunidad de la ganancia económica a expensas del deporte, denuncian diversos periodistas independientes.
Hechos como el arriba señalado, significan en El Salvador y en cualquier otro país que, cuando no se transparentan los gastos públicos, la publicitada lucha contra la corrupción es más un discurso electorero y una herramienta para perseguir opositores, acusándolos de conservadores, defensores de corruptos y enemigos del gobierno.
En el caso de México, los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe han estado en las notas de los diarios por las declaraciones de la titular de la CONADE quien mencionó que a estos deportistas no se les exige ganar porque no se reparten boletos para nada, señaló que en algunas disciplinas dan boletos para los Juegos Panamericanos, pero el resto es “competencia de fogueo y de relleno”.
Estas declaraciones muestran el desinterés y desprecio por estos deportistas que, no obstante, fueron la delegación que obtuvo por segunda ocasión el número más alto de medallas. México obtuvo en total 353 medallas (145 de oro, 108 de plata y 100 de bronce), seguido de Colombia con 244 medallas y después Cuba con 196 medallas.
En los deportes donde se obtuvieron medallas de oro están gimnasia artística, pentatlón moderno, bádminton, tenis de mesa, tiro con arco, halterofilia y natación artística, entre otras. A esta última disciplina la titular de la CONADE le ha negado apoyos, desacatando incluso una orden judicial.
¿Qué aspecto del deporte le interesa a la CONADE? ¿El fomento, la promoción o la organización de eventos deportivos? Tal vez solo sea lo último porque, como denuncia el Consejo Nacional del Deporte Estudiantil, por primera vez, desde 1959, México no asistirá a la Universiada dado que la CONADE no autorizó recursos, esto “demuestra que no es de su interés el deporte de la educación en el país”.
Ante la proximidad del Campeonato Mundial de Voleibol de Playa a celebrarse en Tlaxcala, uno se pregunta ¿Es el voleibol el interés principal o lo que rodea la organización de este encuentro?
Del deporte escolar ya mejor ni preguntamos. La ausencia es notable.
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