5 de cada 10 estudiantes usan IA como psicólogo; maestros no se quedan atrás
14 de agosto - 2026

Cinco de cada 10 universitarios y 6 de cada 10 docentes la utilizan para pedir consejos sobre ansiedad, estrés y depresión, según la SEP

Fuente: EL UNIVERSAL

Según la encuesta de la Secretaría de Educación Pública, 88% de los jóvenes consultados señalaron que recurrir a estas herramientas tecnológicas les fue de gran ayuda

La inteligencia artificial (IA) continúa ganando terreno entre alumnos y docentes: 55.1% de los estudiantes universitarios y 63.4% de los profesores recurren a esta herramienta tecnológica para pedir consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza, según la Encuesta nacional sobre usos y percepciones de la inteligencia artificial generativa (Eniag 2025) de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“Esta realidad no debe interpretarse como una señal de alarma, sino como una oportunidad para que las instituciones dialoguen con sus comunidades sobre las necesidades de salud mental que existen y que, en muchos casos, no encuentran respuesta en los servicios disponibles”, señala el documento.

Agrega que la inteligencia artificial puede ser un recurso complementario, pero no debe sustituir el acompañamiento humano e institucional, y plantea que esta tendencia puede servir para identificar necesidades de salud mental que no encuentran respuesta en los servicios disponibles.

“La IA puede ser un recurso complementario, pero no puede ni debe sustituir el acompañamiento humano e institucional. Las políticas de bienestar estudiantil deben actualizarse para reconocer esta nueva dimensión del uso tecnológico”, destaca.

La SEP sostiene que el debate ya no debe centrarse en sí la tecnología debe estar o no en las aulas, laboratorios o bibliotecas, pues ese momento quedó atrás. El desafío ahora es integrarla de manera responsable, con sentido educativo y una visión de largo plazo.

Agrega que la inteligencia artificial abre oportunidades inéditas para fortalecer el aprendizaje, la creatividad y la innovación, pero también plantea riesgos que deben atenderse con seriedad, particularmente en materia de desigualdad, integridad académica y dependencia tecnológica.

El estudio fue elaborado a través de la participación de un millón 539 mil 732 estudiantes y 163 mil 259 docentes de 2 mil 900 instituciones de educación superior públicas y privadas, donde nueve de cada 10 alumnos y profesores reportaron que la inteligencia artificial generativa fue útil cuando la usaron para apoyo emocional.

Revela que son los maestros quienes recurren en mayor medida a la inteligencia artificial generativa para solicitar apoyo emocional: mientras que seis de cada 10 docentes la utilizan para pedir consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza entre los estudiantes la proporción es de cinco de cada 10.

La tendencia se mantiene en los demás usos: para desahogarse o sentir que alguien los escucha, 55.9% en docentes frente a 41.9% en estudiantes; para buscar motivación o palabras de ánimo, 47.2% frente a 41.9%; para simular una conversación con alguien que los apoye, 36.1% frente a 29.8%, y para evaluar si necesita ayuda sicológica, 32.3% frente a 24.8%.

Destaca que de los estudiantes que utilizan la IA con fines emocionales 61% son mujeres, 35% hombres y 4% corresponde a otros géneros. Además, 88% señaló que recurrir a estas herramientas les fue de ayuda.

5 de cada 10 estudiantes usan IA como psicólogo; maestros no se quedan atrás

Para Perla Leal, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana CDMX, que los usuarios perciban como útil la herramienta no significa que ésta pueda sustituir un proceso sicoterapéutico.

La especialista explica que la terapia no consiste únicamente en recibir consejos, sino en trabajar con un profesional para resignificar experiencias y adquirir herramientas de afrontamiento.

Dice a EL UNIVERSAL que la IA puede ser útil para obtener información o acceder a contenidos de sicoeducación, pero advierte que recurrir a ella como una especie de “doctor corazón” implica riesgos, particularmente porque estos sistemas tienden a responder de manera condescendiente con el usuario.

“Si yo tengo un pensamiento obsesivo o incluso un pensamiento suicida, es altamente probable que la inteligencia artificial lo alimente”, comenta.

Por ello, considera que las cifras muestran una necesidad que las instituciones de educación superior no deberían ignorar: alumnos y docentes están buscando en la tecnología respuestas a necesidades emocionales que requieren también atención profesional.

Daniel Hernández, profesor investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, dice que las cifras no deben interpretarse como que los estudiantes están convirtiendo a la IA en una especie de “doctor corazón”, sino como una señal de que existe una necesidad de acompañamiento emocional que las universidades deben atender.

“No creo que sea un símil apropiado. Más bien indica que hay necesidad de atender situaciones de salud emocional y mental”, señala.

Precisa que a partir de evaluaciones realizadas por la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, al menos en educación media superior de los estados donde cuentan con información, muchas de estas necesidades no necesariamente ameritan apoyo clínico, pero sí un acompañamiento que vaya más allá de los aspectos estrictamente cognitivos.

Por ello, considera que el dato de la Eniag 2025 puede estar reflejando una carencia de este tipo de acompañamiento en las universidades y no necesariamente una búsqueda de atención sicológica mediante la tecnología.

“No debe verse como un ‘querido chat, ¿qué hago?’, sino más bien como una señal para que las universidades fortalezcan sus áreas de vivencia estudiantil y de comunidad”, plantea.