14 de mayo - 2026

Un campamento en China donde fueron violentadas físicamente y se quedaron sin comer detonó que denunciaran ante la Fiscalía para las Mujeres la violencia sistemática que han vivido desde la adolescencia. Piden su destitución.
Fuente: PROCESO
A tres semanas del Campeonato Panamericano, las gimnastas Adirem Tejada, Dalia Alcocer, Julia Gutiérrez y Kimberly Salazar, integrantes de la primera selección mexicana en calificar en la prueba de conjunto de gimnasia rítmica a unos Juegos Olímpicos, denunciaron ante la Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra la Mujeres, Grupos en Situación de Vulnerabilidad y Trata de Personas (Fevimtra) a su entrenadora Blajaith Aguilar Rojas por ejercer violencia psicológica, física y económica, así como de trato degradante y manipulación.
La denuncia, ingresada el pasado 28 de abril y de la cual Proceso tiene copia, detalla una serie de abusos sistemáticos, incluso desde que dos de ellas eran menores de edad, que incluyen dejarlas sin comer, entrenamientos extenuantes que afectan su integridad física, así como humillaciones relacionadas con su imagen corporal, experiencias que describen como un entorno hostil.
La decisión de recurrir a instancias legales llega después de las recurrentes quejas desatendidas por parte de las gimnastas ante la Federación Mexicana de Gimnasia, razón por la cual solicitaron medidas de protección urgentes y la separación de Blajaith Aguilar como entrenadora de la selección mayor, con el propósito de que no siga violentando a más deportistas.
A casi dos años de haber debutado en París 2024 en el que finalizaron en el duodécimo lugar, cuatro de las cinco protagonistas de este histórico resultado decidieron dar su versión pública de una historia de abusos psicológicos y hostigamientos sistemáticos que, recalcan, no son de ahora sino que también ocurrieron con sus predecesoras, quienes en su momento también lo denunciaron en las redes sociales.
Blajaith Aguilar, acusada por sus deportistas. Foto: gob.mx/conade
“El error era castigo”, asegura Adirem Tejada, quien de las cuatro es la que más tiempo ha convivido con Aguilar y que describe que ante cualquier falla que tuvieran en los entrenamientos eran sometidas a ejercicios de alta intensidad como realizar, según la falta, 50 o 100 burpees —sentadillas con flexión del pecho y salto vertical en un movimiento continuo—, o saltar la cuerda sin parar.
Salir muy tarde de las prácticas o quedarse sin cenar es parte de los castigos por equivocarse en las ejecuciones, bajo la premisa de que para obtener todo lo logrado se debe hacer lo que nunca se ha hecho.
“Como es en conjunto la violencia psicológica la ejercía sobre todas y nosotras creíamos que era normal porque era parte de nuestro día a día”, agrega la seleccionada nacional de 23 años de edad, de los cuales, los últimos ocho y medio ha estado bajo las órdenes de la entrenadora.
Las denunciantes reconocen que también fueron obligadas a mentir públicamente para proteger a Blajaith Aguilar cuando fue señalada por otras gimnastas, quienes renunciaron a la selección nacional en medio de denuncias por acoso y hostigamiento.
Desde su perspectiva infantil, si querían cumplir el sueño de llegar a los Juegos Olímpicos el precio a pagar era defender a su entrenadora, pero si ella no estaba de acuerdo con la manera cómo lo hacían también las castigaba.
Episodios de violencia
En 2020, Adirem Tejeda vivió un capítulo de violencia física en el que asegura que Aguilar le aventó el cable de una extensión eléctrica, luego de repetir una y otra vez un ejercicio que no salía acorde a lo indicado. El objeto cayó apenas a un costado de la gimnasta y le advirtió que no la golpeó “porque no quiso”, lo que le provocó ansiedad en aquel momento cuando aun era menor de edad. Señala que sus padres se enteraron del hecho por parte de otra mamá, pero que ellas les pidió que no dijeran nada ni se quejaran porque la sacarían del equipo.
“Como de los 15 a los 18 años yo era una persona como lo que ella quería, un robot. Entonces yo no tenía expresiones, no lloraba, ni nada. Creía que eran cosas que tenía que pasar para lograr mi sueño”, reconoce.
En entrevista con Proceso, las cuatro gimnastas coinciden en describir la personalidad de Aguilar como alguien que manipula con el objetivo de mantener la hegemonía sobre las deportistas, lo que detona en muchas de sus conductas, como orillarlas siempre a tener que pedirle perdón por sus errores, por no tener buena actitud, por quejarse o llorar.
“Ella es una persona que está muy acostumbrada siempre a tener el control. Entonces, cuando nosotras íbamos y le pedíamos perdón era como reconocer que estábamos mal y que ella estaba bien”, describe Julia Gutiérrez, una de las dos gimnastas que señala haber sido violentada por Aguilar desde que era menor de edad.
Otro episodio que obra en la denuncia es el protagonizado en 2025 por Kimberly Salazar en las instalaciones del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar), que dirige el exclavadista Jahir Ocampo, en el que la seleccionada nacional señala la indiferencia y falta de empatía por parte de la instructora.
AQUÍ LA NOTA COMPLETA: https://www.proceso.com.mx/deportes/2026/5/14/acoso-violencia-humillaciones-gimnastas-olimpicas-destapan-los-abusos-de-blajaith-aguilar-373994.html
