18 de marzo - 2026

Por Edgardo Cabrera
Poco seria e ilógica resultó la información difundida mañosamente la semana pasada desde la Presidencia de la República e interpretada en Tlaxcala por personajes que se asumen como voceros, aunque en realidad son tinterillos con aspiraciones políticas o de fama a costa de las tragedias ajenas, sí, me refiero tanto al coordinador de Comunicación Social del gobierno estatal como al diputado federal cuñado de la gobernadora Cuéllar.
Tras el fracaso de la reforma electoral, la semana pasada la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un bosquejo de lo que sería lo que llama plan “b”, entre otras cosas, exhibió los presupuestos de los Congresos estatales, el nuestro apareció en la posición 12, bajo el supuesto que cada legislador cuesta, y ahí está la maña, 16.3 millones de pesos; los 408 millones de pesosetiquetados para esta anualidad lo dividieron entre los 25 diputados.
Bajo esa operación, mañosa, diríamos que en el Congreso de la Unión cada senador y diputado federal, como el “impoluto” Raymundo Vázquez Conchas, nos cuesta 27.8 millones de pesos, casi lo doble de un legislador local, con la diferencia que los federales, como el cuñado de Cuéllar, no hace gestión ni legisla por Tlaxcala, solo levantan el dedo en las sesiones.
La Cámara de diputados y la de Senadores tienen un presupuesto conjunto de 17 mil 500 millones de pesos.
La misma comparativa la hacemos con los nueve ministros del acordeón, también llegados mediante voto popular y con la promesa de austeridad. Cada uno nos cuesta 9 mil 551 millones de pesos, considerando que su presupuesto es de 85 mil 960 millones de pesos.
Como en la sesión de este martes lo explicara la diputada panista, Miriam Martínez, y desde la semana el presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política, el morenista Ever Campech, el recurso no se puede individualizar por legislador, ¿dónde queda el gasto en personal, directivos y gestión, o el pago de servicios?
PUNTO Y A PARTE
Una cosa es el presupuesto, otra la productividad, y es ahí donde no le entran al análisis que justifique reformas, porque es un hecho que los Congresos, tanto el federal como los estatales con mayoría morenista, son “altamente” productivos en aprobar ipso facto las reformas, iniciativas y ocurrencias que les mandan gobernadoras y gobernadores, así como la presidenta.
Por cierto, este martes al oficializar el plan “b” la presidenta Sheinbaum detalló que en su iniciativa no solo están los Congreso locales, sino que van contra la autonomía de los municipios, se plantea reducir presupuesto a sindicaturas, regidurías y presidencias municipales, además de disminuir la burocracia y privilegios.
También, plantean recortar recursos al INE y los OPLES, en contraste, no tocan excesos de gobenadoras y gobernadores como la nuestra, despilfarrando recursos en blindadas, pachangas (hasta la del cumples), promoción personal, en fin.

