El error del delfín
12 de junio - 2026

Columna Invitada

Lorena Cuéllar y Alfonso Sánchez cometieron un error. Tal vez hoy no lo vean y sus colaboradores no se los digan en medio de las fotografías, videos y exposición mediática obtenida durante las actividades de la máxima fiesta del fútbol mundial.

Pero cometieron un error: Un evento que pudo haber quedado en la memoria colectiva de los tlaxcaltecas por razones positivas terminó convirtiéndose en una muestra más de la obsesión sucesoria que se vive dentro del grupo gobernante. Las imágenes hablan por sí mismas.

Ahí está Alfonso Sánchez: apareciendo, posando, promocionándose. Haciendo exactamente lo que un aspirante hace cuando quiere que todos sepan que aspira.

Y ahí está, también, la responsabilidad política de Lorena Cuéllar. Nadie puede creer seriamente que algo de esa magnitud ocurriera sin la anuencia del grupo que hoy gobierna Tlaxcala. El problema es que los tiempos políticos no los define el gobierno estatal ni el ayuntamiento capitalino. Mucho menos quienes desde ahora parecen actuar como si la candidatura de Morena ya tuviera dueño.

La realidad es otra. La decisión se tomará pronto. Y se tomará fuera de Tlaxcala.

Por eso resulta llamativo el nivel de exposición que ha alcanzado el alcalde capitalino como una candidatura inevitable.

Ahora vendrán las denuncias, las quejas y los procedimientos. Vendrán también las preguntas sobre la actuación del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) y del Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET), instituciones que en los últimos meses han hecho méritos suficientes para despertar dudas sobre su independencia.

Tendrán una nueva oportunidad para demostrar si están para servir a la ley o para servir al poder. Y pese a ello, hay que reconocer: el problema principal no está en el ITE ni en el TET. Está en Morena.

La dirigencia nacional ha tardado demasiado en poner orden en varios estados donde las aspiraciones personales han comenzado a desbordar los tiempos partidistas. Tlaxcala parece caminar exactamente en esa dirección. Y tarde o temprano la Comisión Nacional de Elecciones tendrá que revisar quién entiende las reglas y quién decidió ignorarlas.

Por lo pronto, si algo dejó claro este jueves es que hay quienes están más preocupados por la candidatura de 2027 que por el cargo que actualmente ocupan. Y eso, lejos de fortalecerlos. Terminará debilitándolos.

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