24 de octubre - 2026

La unidad de un movimiento político no se demuestra sólo a través de reuniones o acuerdos internos, sino, sobre todo, en la capacidad de escuchar, respetar las diferencias, cumplir los compromisos y mantener el trabajo cerca de la gente.
En Morena tenemos la responsabilidad de hacer de esos principios una práctica cotidiana, porque la transformación no pertenece a una persona ni a un grupo. Es una tarea colectiva.
El encuentro del viernes pasado con nuestra presidenta nacional, Ariadna Montiel Reyes, y con las estructuras territoriales y partidistas de Tlaxcala nos permitió establecer una ruta de trabajo común. El propósito es fortalecer la organización, mejorar la coordinación entre los distintos niveles del movimiento y mantener una presencia activa en los municipios y las comunidades.
Los acuerdos son importantes porque dan dirección al trabajo, pero también es importante que se traduzca en hechos. Por eso, el diálogo debe ser permanente y la coordinación debe servir para resolver diferencias, sumar capacidades y evitar que los esfuerzos se dispersen. La unidad no significa pensar siempre igual, sino reconocer que compartimos principios y objetivos que están por encima de cualquier interés particular.

Quiero expresar mi reconocimiento a quienes recorren las comunidades, tocan puertas, escuchan a las familias y comparten los ideales de Morena. Ese trabajo, muchas veces silencioso, sostiene la organización desde abajo y mantiene vivo el vínculo con el pueblo. Estoy convencida de que en este gran proyecto todas y todos somos necesarios, porque ninguna transformación se consolida sin la participación de quienes la hacen posible desde sus comunidades.
La historia de Tlaxcala nos recuerda la importancia de escuchar a sus pueblos, respetar sus causas y responder a sus necesidades. Trabajar a ras de suelo significa estar presentes, conocer los problemas de cada región y construir soluciones a partir del diálogo. También significa entender que la confianza no se exige, se gana con congruencia, responsabilidad y resultados.
Como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, asumo la tarea de contribuir a esa organización mediante el diálogo, los acuerdos y el trabajo territorial. No se trata de imponer una visión, sino de sumar voluntades y mantener una comunicación constante con la militancia y las estructuras del movimiento, con respeto a los procedimientos internos y a los tiempos que establece la legislación electoral.
La Cuarta Transformación necesita organización, convicción y compromiso con la gente. En Tlaxcala, nuestra responsabilidad es seguir construyendo una ruta compartida, con los pies en el territorio y la mirada puesta en las causas del pueblo.
No hay que olvidarlo: la unidad que perdura no es la que se proclama en un discurso, sino la que se demuestra trabajando juntas y juntos todos los días.

