Libro revela que Elba Esther pactó su libertad con AMLO a cambio de dejar el control del SNTE
23 de octubre - 2026

De acuerdo con el libro “Educación y Poder”, de Fernando González Sánchez (yerno de la maestra Elba Esther), el acuerdo con el entonces presidente López Obrador se cerró tras el triunfo de 2018: Gordillo saldría de prisión y cedería la conducción del poderoso sindicato magisterial.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Fernando González Sánchez publicará en breve el libro Educación y Poder. Claves para comprender la educación y el Estado, en el que revela los acuerdos de Elba Esther Gordillo con los entonces presidentes Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

Además, critica las reformas educativas de los tres últimos sexenios y ofrece una argumentación del poder que tuvo Elba Esther Gordillo al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) al que, asegura, convirtió en un “actor político con agenda propia” que participó en el proceso de democratización del país durante los gobiernos del PAN y que fue truncado por Peña Nieto en el momento en que la encarceló en 2013.

El político sinaloense tiene una amplia participación en el sector educativo y en la política partidista. Fue director general de Educación Superior para Profesionales de la Educación y Subsecretario de Educación Básica en la Secretaría de Educación Pública (SEP). Además participó en la formación del Partido Nueva Alianza y ha sido operador político de la maestra Elba Esther Gordillo, a quien le une una relación familiar, pues está casado con Maricruz Montelongo, hija de la exdirigente del magisterio.

En su libro de cinco capítulos despliega una amplia y detallada explicación del contenido pedagógico de las reformas educativas y también una reflexión y crítica sobre las mismas bajo la premisa de que cada gobierno ha tomado la educación como “campo de reconfiguración política, administrativa y territorial”. Es decir, “en un problema de gobernabilidad nacional” sin alcanzar la meta de ofrecer un instrumento de transformación social para el siglo XXI.

“Gobernar la educación significaba administrar una de las estructuras laborales y territoriales más extensas del Estado mexicano”, afirma cuando entra a analizar el poder que alcanzó el SNTE con Elba Esther Gordillo durante el régimen del PRI en los noventa del siglo XX, pero sobre todo, a partir del año 2000 cuando Vicente Fox al frente del PAN derroca al candidato presidencial priista Francisco Labastida.

Con Peña Nieto, rompimiento que la lleva a prisión

Apunta: “Desde finales de la década de 1980 sería difícil comprender la reconfiguración del sistema político mexicano sin considerar el papel desempeñado por liderazgos capaces de moverse entre las viejas estructuras corporativas del régimen y los nuevos espacios abiertos por la transición democrática. Entre ellos, uno de los más influyentes —y al mismo tiempo más controvertidos— fue el de Elba Esther Gordillo.

“Su trayectoria política coincidió con uno de los momentos más delicados del Estado mexicano: el agotamiento del modelo político que había sostenido durante décadas al régimen priista. La crisis económica de mediados de los noventa, las tensiones sociales acumuladas y el debilitamiento del presidencialismo tradicional obligaron al sistema a buscar nuevas formas de equilibrio político”.

En ese contexto, agrega el autor, “el sindicalismo —y particularmente el sindicalismo magisterial— adquirió un papel inesperado. Durante gran parte del siglo XX los sindicatos habían operado como instrumentos de intermediación dentro del corporativismo priista. Sin embargo, conforme el régimen comenzó a fracturarse, algunas de esas organizaciones adquirieron una autonomía política creciente.

“El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, por su dimensión territorial y su presencia en prácticamente todas las comunidades del país, era uno de los pocos organismos capaces de articular redes políticas, sociales y electorales a escala nacional. Bajo el liderazgo de Gordillo, esa estructura comenzó a transformarse gradualmente. No se trató simplemente de un cambio de estilo político. Lo que comenzó a gestarse fue una redefinición del lugar del sindicato en el sistema político mexicano”.

Fernando González describe en este libro al que le dedicó varios años la importancia del sindicato presidido por Elba Esther Gordillo durante la crisis política del gobierno de Ernesto Zedillo, la caída del PRI, el arribo del PAN a la Presidencia y destaca la confrontación con Peña Nieto, cuya reforma educativa es, dice, un gran retroceso dentro de la historia de reformas educativas del país.

“La presencia activa de Gordillo en estos espacios no era casual. Representaba a uno de los pocos liderazgos capaces de conectar la vieja estructura corporativa con los nuevos actores políticos que emergían en el país. Su capacidad de negociación y su comprensión del funcionamiento real del poder político le permitieron participar en procesos de mediación que, en muchos casos, se desarrollaban fuera de los canales institucionales formales.”

Precisa que, al mismo tiempo, al interior del SNTE la maestra Gordillo comenzó a impulsar una serie de cambios que alteraron la relación tradicional entre el sindicato y el partido en el poder, pues durante décadas el sindicato magisterial operó como parte integral del aparato político del PRI.

Y advierte: “Sin embargo, hacia finales de los noventa esa relación comenzó a tensarse. Las reformas internas impulsadas por Gordillo introdujeron mecanismos de mayor apertura en la vida sindical y permitieron el surgimiento de nuevas corrientes al interior de la organización. Ese proceso generó inevitablemente conflictos con la dirigencia tradicional del partido gobernante.

“La creciente autonomía política del sindicato y la disposición de su liderazgo a negociar con distintos actores del sistema político causaron un progresivo distanciamiento respecto del PRI. El rompimiento no ocurrió de manera abrupta. Fue el resultado de un proceso gradual en el que el sindicalismo magisterial comenzó a redefinir su papel dentro de un sistema político que ya no podía sostenerse exclusivamente sobre las bases del viejo corporativismo.

“En ese tránsito el liderazgo de Gordillo reveló una característica central del momento histórico: la transición democrática mexicana no se construyó únicamente a través de partidos políticos o reformas electorales, sino también mediante la reconfiguración de los grandes intermediarios sociales del Estado”.