15 de octubre - 2026

El instituto reconoce daños en la fuente histórica y responsabiliza al propietario de pagar la restauración; advierte que denunciará ante la FGR si incumple el dictamen.
El Centro INAH Tlaxcala reconoce el deterioro de la fuente histórica La Chichita, pero en lugar de anunciar una intervención directa, responsabiliza al propietario de ejecutar las reparaciones y advierte que, si incumple sus disposiciones, suspenderá los trabajos y presentará una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR).
El oficio 401.3S.13.3-2026/1462, firmado el 14 de septiembre por el director del organismo, José Vicente de la Rosa Herrera, documenta daños acumulados desde 2024: vegetación con raíces incrustadas en los muros, tepozán sobre la bóveda, disgregación y pérdida de material pétreo.
El propio instituto confirma que el inmueble de Porfirio Díaz 20, esquina con Guerrero, está catalogado como monumento histórico y forma parte de la Zona de Monumentos Históricos de Tlaxcala. Pese a ello, establece que el propietario deberá realizar las obras, mientras el personal técnico únicamente brindará asesoría y acompañamiento.
La respuesta también reconoce que en junio de 2024 se emitió un dictamen para restaurar el muro posterior, pero las acciones autorizadas no se ejecutaron durante su vigencia. Ahora, el INAH enumera 15 disposiciones técnicas para limpiar, retirar vegetación, reparar grietas y recuperar materiales, sin fijar una fecha para iniciar y concluir los trabajos.
El contraste está en la parte final del oficio: el organismo cita el artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y advierte sanciones penales por dañar el patrimonio histórico sin autorización. Si el destinatario no acata el dictamen, amenaza con suspender las obras y denunciarlo ante la FGR.
Así, la autoridad que documenta el deterioro también coloca en el particular la responsabilidad de financiar y ejecutar la restauración, mientras no precisa qué medidas adoptará si este carece de recursos. El oficio tampoco acredita un riesgo estructural inminente, aunque sí confirma afectaciones que requieren atención.
La Chichita tiene daños documentados, un dictamen y advertencias legales, pero sigue pendiente lo esencial: que las autoridades precisen qué harán para garantizar su conservación.

