19 de octubre - 2016
Por Gerardo E. Orta Aguilar
Para el Servicio Jesuita Migrante, México pasó de ser territorio de paso para migrantes centroamericanos, para convertirse en sede de destino laboral, debido a que en su tránsito rumbo a la frontera norte del país, enfrentan robos, extorsiones, violaciones y secuestros.
Como parte del aniversario número seis del albergue para migrantes La Sagrada Familia en Apizaco, Javier Martínez, representante del Servicio Jesuita, ofreció estadísticas del fenómeno migratorio en las que reveló que de 2014 a 2015, el número de migrantes que llegaron a México para buscar oportunidades laborales, pasó del 10 al 35 por ciento.
Dijo que con base en cifras del Instituto Nacional de Migración (INM) durante el ejercicio 2015 se tuvo registro de hasta 300 mil personas migrantes que transitaron por México, desde la frontera de Chiapas.
Destacó que el fenómeno migratorio representa una inminente crisis humanitaria para el país, ya que no existen políticas públicas que puedan dar atención a los centroamericanos que escapan de sus países, principalmente por violencia e inseguridad.
El fenómeno ha incluido a población migrante infantil que ha llegado a México en ocasiones solos, pero en su gran mayoría acompañando a familiares en su búsqueda por mejorar sus condiciones de vida.
En el año 2013, se tuvo registro de 7 mil 738 menores; para el 2015 el número creció a 21 mil 547 y; en lo que va del 2016, el número se ha elevado a 35 mil 808 menores de edad.
El Servicio Jesuita Migrante alertó que el trato que las autoridades migratorias dan a los menores, es de delincuentes, manteniéndolos hacinados en rústicos refugios o cárceles para migrantes.
Además, se advirtió que instancias como la Policía Federal y Municipal en cada uno de los estados del país, son las principales autoridades acusadas como agresoras de los migrantes, quienes incurren en extorsiones y robo principalmente.
Javier Martínez apuntó que los estados en los que se registra el mayor porcentaje de violación a los derechos humanos de migrantes, son los de Chiapas, Veracruz y Michoacán.
Detalló que en su mayoría, las personas que pasan por territorio nacional provienen de países como Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, quienes han tenido que sortear fenómenos como la trata de personas, desapariciones y en la actualidad, hasta el robo de órganos para el mercado negro.
Agregó que en 2015, el número de personas que en México fueron detenidas y deportadas a sus países de origen ascendió a 50 mil migrantes.
No obstante que las autoridades nacionales critican las políticas anti inmigrantes de países como Estados Unidos, en México se realizan prácticas que violentan de manera flagrante los derechos humanos de las personas.


