12 de octubre - 2026

Por Edgardo Cabrera
Una vez más, el lorenismo mandó una muy mala señal a Morena, luego de que el mismo día en que el partidazo oficial celebró su Consejo Nacional, la gobernadora Cuéllar decidió organizarse en octubre su propia fiesta, la del triunfo de las elecciones de junio del año 2021.
La semana pasada durante el festejo del aniversario 15 de Morena, la gobernadora no acudió, desdeñó el festejo, y en el Consejo Nacional del sábado tampoco se le vio, y menos la semana pasada atinó a festejar el aniversario 13 de Morena en Tlaxcala.
El convite organizado en la Plaza de Toros de Apizaco fue a destiempo, pero como ya pasó de moda y de interés aquello de la “votación histórica”, Lorena quizo revivir el pasado, mostrar que en Tlaxcala ganó ella y no su partido Morena, al que, por cierto, de manera reiterada le ha manifestado su desdén en berrinche porque le negaron impone a su candidato como coordinador.
La reunión del lorenismo no tuvo ninguna novedad. Fue la misma receta de obligar a funcionarios y mandos medios a llenar el recinto, la misma exigencia fue para diputados y autoridades municipales, no fueron por convicción, acudieron por obligación.
La nota, por cierto, la dio el alcalde con licencia Alfonso Sánchez García, reapareció luego de su derrota en la encuesta frente a la Senadora Ana Lilia Rivera, y anunció que se reintegrará en 15 días a la administración municipal, y también confirmó que se registró como aspirante a la coordinación distrital Federal, en el segundo distrito, donde también aparecen las ex corcholatas, Carlos Augusto Pérez y Raymundo Vázquez.
En su festejo de culto a la personalidad, Lorena Cuéllar se dijo víctima de ataques, cuando en realidad ella y su grupo son quienes montaron guerras de estiércol en contra de Ana Lilia.
También es su gobierno el que ha lastimado con sus malas decisiones al pueblo de Tlaxcala y tolerado el crecimiento de la delincuencia y de los grupos criminales, no lo olvidemos, pero es ella quien durante cinco años y dos meses de su administración nunca quiso recibir a las víctimas de los delitos y ahora empiezan a salir múltiples casos de corrupción.
NUEVA PROTAGONISTA
El Consejo Nacional de Morena realizado el sábado se convirtió en el foro para respaldar y arropar a las 17 coordinadoras y coordinadores estatales recientemente designados, aunque en sus destapes les tomaron protesta, de nueva cuenta y ahora en ese cónclave el grupo fue subido al escenario para recibir una nueva protesta en el cargo.
Ana Lilia Rivera fue cobijada por la dirigencia nacional, así como por los liderazgos cupulares, mientras, paradójicamente, la diligencia estatal se mantiene sin reconocer y mandar cortesías políticas a quien es ya su nueva líder.
En el Consejo nacional de Morena, se determinó la política de alianzas y se refrendó la búsqueda por mantener la coalición con los partidos Verde Ecologista y del Trabajo.

