13 de octubre - 2026

Por Edgardo Cabrera
Pues no que lo público debía ser más público, ahora sabemos que el patrimonio, los posibles conflictos de intereses y la situación fiscal de los funcionarios lorenistas se guarda bajo llave, o de plano se miente descaradamente, como reza el refrán, “el amor ni el dinero se pueden ocultar”, y en tres casos que documentamos la semana pasada, eso nos queda claro.
El primero de ellos es el coordinador de Comunicación Social, Antonio Martínez, quien se declaró en “ceros”. El pobre no tiene casa ni terrenos, tampoco auto propio, solo posee una Mackbook Air, algunos aparatos electrónicos y electrodomésticos, carece de inversiones bancarias o cuentas, ¡eso sí!, adeuda más de 130 mil pesos de su tarjeta de crédito que no ha podido pagar aunque declara ingresos por 675 mil pesos anuales.
Su declaración patrimonial de modificación fechada el pasado 04 de mayo, devela que aunque habla a nombre de la gobernadora Lorena Cuéllar y trata de dar cátedra de periodismo, ética, moral, derecho y en cuantas materias más se entromete en cada una de las conferencias prensa que denomina “Diálogo Circulares”, Martínez carece de titulo profesional, tiene carrera trunca en derecho. Desde el año 2009 no ha podido terminar sus estudios y solo cuenta con una “boleta” que acredita que alguna vez estuvo en las aulas de la Facultad Libre de Derecho.
Ahí no acaba, ese mismo documento nos devela una gran mentira. En julio de 2024 declaró que se separaría del cargo de secretario de Cultura porque, según, fue llamado al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. En septiembre de ese mismo año, en el acto de toma de protesta de 13 nuevos funcionarios, entre ellos su cuñado Fabricio, la propia Lorena Cuéllar lo despidió, junto a Josefina Rodríguez, los colocó como jóvenes promesas que llegaban a la nueva administración federal.
Ahora, su propia declaración patrimonial, evidencia que nunca se integró al gobierno de la presidenta de la República, lo que explica su regreso a la posición relegada de coordinador, ya no como secretario.
LOS DEL DESPACHO
Pero hay más casos que trastocan los mancillados principios de “no mentir, no robar y no traicionar”, ahí aparece la madre de la secretaria general del sindicato de burócratas estatales 7 de Mayo y ex líder de esa misma organización, hablamos de Guadalupe Rodríguez Guzmán, ella está asignada directamente en el despacho de la gobernadora, pero su declaración patrimonial no se puede consultar.
Recuerda cuando estalló el conflicto sindical y Lorena Cuéllar negaba entrometerse para remover a la dirigencia e imponer a Karina Erazo Rodríguez, hija de su comadre.
Y para rematar, en el mismo despacho de la gobernadora aparece el líder del Sindicato de Trabajadores de Industrias Varias del Estado de Tlaxcala y representante de la CROC, Justino Hernández Xolocotzi, cobra como “asesor especializado”, y su declaración patrimonial tampoco se puede consultar.
¿El que el líder de un sindicato de obreros aparezca en la nómina no constituye un claro conflicto de intereses?

