14 de septiembre - 2026

Columna Invitada
Cuentan que en el recinto legislativo de la vieja Casona de Xicoténcatl y en los pasillos de Reforma, allá por la colonia Tabacalera, las llamadas de auxilio suenan a todo volumen. Los padrinos políticos de la eterna aspirante a la gubernatura de Tlaxcala, la senadora con licencia por Calpulalpan, ya no saben a qué puerta tocar para intentar revertir una decisión que, aseguran, está prácticamente tomada.
Desde el Senado, Gerardo Fernández Noroña, y el grupo cercano a Jesús Cuevas ya habrían recibido el mensaje: en la cúpula guinda la definición sobre quién coordinará los trabajos de la 4T en Tlaxcala está encaminada y, por lo que se comenta, la balanza no favorece a las damas.
Mientras en la capital del país se intensifican las gestiones de última hora, en Tlaxcala los municipios parecen confirmar lo que los números ya venían mostrando. En los últimos días, a la senadora con licencia se le ha visto con semblante adusto y una agenda cada vez menos nutrida. Sus eventos registran menor asistencia y militantes y simpatizantes de a pie han comenzado a tomar distancia al percibir que la línea política va en otra dirección. Y no, precisamente, hacia la aspirante que insiste en presentarse como “Ella”.
En ese contexto, el pasado fin de semana habría resultado el pretexto perfecto para bajar los micrófonos locales ante una supuesta “urgente cita en la Ciudad de México”. De acuerdo con quienes dicen conocer los movimientos del primer círculo de quien acumula ocho años como senadora, la aspirante con oficinas en La Joya de la capital habría dejado en segundo plano sus actividades del sábado y domingo para emprender una última cruzada rumbo a las oficinas centrales.
¿La meta? Conseguir que alguien con el suficiente peso político le abra la puerta de Palacio Nacional y pueda interceder por una candidatura que, una vez más, parece escabullírsele de las manos.
Todo apunta a que, en Tlaxcala, la continuidad está garantizada.
Desde las altas esferas del poder, aseguran quienes dicen estar enterados, la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional de Morena habrían definido que la entidad debe mantener el rumbo trazado por la gobernadora Lorena Cuéllar, particularmente cuando los resultados entregados al Gobierno Federal han sido, políticamente, más que favorables.
La alineación política y la disciplina mostradas por la actual administración estatal pesan más que las aspiraciones personales. De ahí que, en los corrillos políticos, cobre fuerza la versión de que el alcalde con licencia, Alfonso Sánchez García, cuenta ya con el respaldo necesario —el palomazo, dirían algunos— para asumir la estafeta.
Mientras tanto, las plumas del bando contrario parecen consumir sus últimos cartuchos en ataques contra un proyecto que, por lo que se observa en territorio y en las mediciones, llega a esta etapa con ventaja.
La operación de último minuto puede seguir en marcha. Pero todo indica que el reloj ya juega en contra.
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