13 de septiembre - 2026

Por Ana Lilia Rivera Rivera
El proceso electoral de 2027 ya comenzó formalmente. El Instituto Nacional Electoral (INE) inició este 10 de septiembre el proceso federal que llevará a la elección del 6 de junio del próximo año. Pero comenzar el proceso electoral no significa que haya llegado el momento de convertir la política en una carrera anticipada por las candidaturas. Significa que comienza una etapa de mayor responsabilidad.
Quienes formamos parte de la vida pública debemos entender que los tiempos electorales no pueden alejarnos de lo verdaderamente importante, que es escuchar a la gente, atender las necesidades de nuestras comunidades y seguir trabajando desde el territorio.
Las legítimas aspiraciones personales no pueden estar por encima del proyecto colectivo. Antes que nombres, posiciones o candidaturas, están los principios, la unidad de nuestro movimiento y, sobre todo, el bienestar del pueblo.
En Tlaxcala tenemos una responsabilidad adicional: cuidar lo que hemos construido, fortalecer la organización desde abajo y evitar que las diferencias propias de cualquier proceso político se conviertan en divisiones.
México vive además un momento que exige unidad. Frente a los desafíos nacionales e internacionales, nuestra responsabilidad es acompañar y respaldar con firmeza a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, defender la soberanía nacional y contribuir desde cada comunidad a fortalecer el proyecto de transformación.
La presidenta Claudia Sheinbaum lo expresó con claridad al referirse al inicio del proceso: cumplir la ley, evitar las denostaciones, eliminar el odio de la política y privilegiar las propuestas. Incluso señaló que ella misma tendrá que cuidar sus declaraciones para no incurrir en conductas que puedan ser sancionadas por las autoridades electorales. Me parece una definición correcta.
En democracia, las elecciones no pueden reducirse a una disputa por posiciones. Son el mecanismo mediante el cual la ciudadanía decide quién debe representarla y qué proyecto debe continuar. Por eso, cuando una elección comienza, quienes participamos en la vida pública tenemos una obligación mayor, que es actuar con responsabilidad y no utilizar las instituciones, los cargos o los recursos públicos para construir ventajas personales. Esto es especialmente importante dentro de nuestro movimiento.
Morena llegó al gobierno porque millones de mexicanas y mexicanos decidieron cambiar la manera de hacer política. No fue solo un cambio de partido. Fue el resultado de una exigencia social para terminar con prácticas que durante décadas hicieron de la política un espacio de privilegios, acuerdos entre élites y decisiones tomadas lejos de la gente. No podemos olvidar ese origen precisamente cuando comienza un nuevo ciclo electoral.
La competencia política es legítima. Aspirar a representar a la ciudadanía también lo es. Lo que no puede confundirse es el derecho a participar con el derecho a adelantarse a las reglas, utilizar posiciones públicas para construir candidaturas o convertir las diferencias internas en campañas de descalificación. El proceso electoral debe ser una competencia de propuestas, capacidades, trayectoria y resultados.
La presidenta ha planteado, además, algo que no puede pasar inadvertido: el proceso electoral debe desarrollarse sin odio. Esto no significa eliminar la crítica. Significa que podemos cuestionar decisiones, contrastar proyectos y señalar errores sin convertir al adversario en enemigo.
También necesitamos entender que la elección de 2027 será particularmente importante. Se renovarán las 500 diputaciones federales y habrá elecciones locales en las 32 entidades federativas, con más de 19 mil cargos en disputa. En Tlaxcala, el próximo año se elegirá gubernatura, Congreso local, ayuntamientos y presidencias de comunidad. La dimensión de esta elección obliga a mirar más allá de las disputas.
México tendrá que discutir seguridad, desarrollo, empleo, educación, salud, infraestructura, bienestar, soberanía y las condiciones que permitan que las familias tengan una vida mejor. Esos deben ser los temas, pero hay otro más que no podemos ignorar: la seguridad electoral.
Este viernes, la presidenta informó que el Gobierno federal ya trabaja en la identificación de las zonas donde podría existir mayor riesgo durante el proceso de 2027, con la posibilidad de reforzar la presencia de la Guardia Nacional. Eso nos recuerda que una elección no se defiende únicamente en las urnas, sino garantizando que las personas puedan participar libremente, que los candidatos puedan recorrer sus comunidades y que nadie sea obligado a decidir bajo amenazas o presiones.
La democracia necesita instituciones fuertes, partidos responsables y ciudadanos libres. Por eso, ahora que formalmente comienza el proceso electoral, la mejor manera de prepararnos para competir es hacer exactamente lo que la Presidenta ha planteado: cumplir la ley, evitar el odio y poner las propuestas por delante.
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