29 de junio - 2026

Por Edgardo Cabrera
Ninguno de los cargos ocupados Lorena Cuéllar los ha concluido, así ha sido su carrera política caracterizada por dejar a medias los puestos en busca de uno mejor, la suerte del chapulín y aquí el recuento:
Cuando fue síndica priísta en la administración municipal capitalina, trienio 2001-2004, se separó porque buscaba ser diputada local y lo consiguió; siendo legisladora local del PRI (por primera ocasión) periodo 2004-2007, también abandonó la curul porque quería ser alcaldesa.
Ya en el cargo de presidenta municipal con las siglas del PRI para el trienio 2008-2011, tampoco concluyó, abandonó la alcaldía para competir en el proceso interno del tricolor por la candidatura a la gubernatura, Mariano González le ganó y de premio de consolación la regresaron, de nueva cuenta, al Congreso del estado (2011-2014) pero ahora vía una plurinominal.
Repitió la historia de dejar aventado el cargo en 2012, nada más que ahora también chapulineó de partido, se convirtió en perredista para contender por el Senado con el respaldo de la poderosa tribu que dirigían Dolores Padierna y su esposo René Bejarano.
Siendo senadora, de la legislatura que abarcó del año 2012 al 2018, pidió dos veces licencia, la primera en el año 2016 para competir por la gubernatura con el PRD pero perdió frente al PRI con su concuño Marco Mena. Regresó pero ahora renunció al Sol Azteca y se volvió petista; luego en 2018 buscó una diputación federal con la coalición “Juntos Haremos Historia”, fue siglada con el Partido Encuentro Social y siendo legisladora chapulineó a Morena, hablamos de la legistura 2018-2020.
Y ya se la sabe, tampoco cumplió con la curul; a solo meses de tomar protesta la abandonó para asumir el cargo de “Delegada estatal de Programas para el Desarrollo (súper delegada)” donde la impuso el presidente López Obrador, desde ahí construyó, de nuevo, su candidatura a la gubernatura, abandonó dos años después el puesto federal y en 2020 participó en el proceso interno Moreno contra Ana Lilia Rivera y Dulce Silva.
LO QUE VIENE
Con este antecedente que muchos olvidan, reitero lo que durante años he afirmado, Lorena Cuéllar nunca concluye ningún cargo ni puesto, incluso en una entrevista que le hice a la entonces candidata en su casa de Santa Elena, me afirmó que de ganar la gubernatura “lo cual era seguro”, completaría todo el periodo y después se retiraría de la política para cuidar a sus nietos.
Cuando le restan poco más de 13 meses de gestión aquella promesa podría cambiar, nada más que ahora no sería por un deseo de volver a chapulinear, la sombra de la senadora con licencia Ana Lilia Rivera a quien, por cierto, ahora apoyan Padierna y Bejarano, seguro que no la deja dormir en paz.
De ser impuesta candidata, no dude que se separará de la gubernatura, no aguantará las presiones y menos los reclamos que le lloverán, debe muchas facturas, ha generado un sin número de enconos y el manejo de su administración enfrenta observaciones millonarias por parte de la Auditoría Superior de la Federación. Al tiempo, y falta menos.


