22 de enero - 2026

Autoridades instan al uso de protección facial, pero en plataformas digitales se ofertan mascarillas sin certificación visible.
Por Stephany Rodríguez
En medio del brote de sarampión que llevó a las autoridades de Tlaxcala a implementar restricciones sanitarias y a reforzar el llamado al uso de cubrebocas y al lavado frecuente de manos, en plataformas de comercio electrónico se ha detectado la venta de cubrebocas genéricos a muy bajo costo, cuya efectividad sanitaria no puede ser comprobada.
Entre los productos ofertados se encuentra una caja genérica identificada únicamente como “Face Mask – Disposable Protective Mask”, comercializada en paquetes de 50 piezas por aproximadamente 39 pesos, lo que equivale a menos de un peso por cubrebocas. No obstante, el empaque no indica de manera explícita el cumplimiento de normas o certificaciones sanitarias, ni nacionales ni internacionales.
En México, la NOM-241-SSA1-2025 —anteriormente NOM-241-SSA1-2021— es la Norma Oficial Mexicana de observancia obligatoria que regula la fabricación, control de calidad y comercialización de dispositivos médicos, incluidos los cubrebocas o mascarillas de grado médico. La ausencia de referencias visibles a esta norma en los empaques genéricos impide confirmar que dichos productos cumplan con los estándares mínimos de seguridad y eficacia exigidos en el país.
A nivel internacional, las mascarillas quirúrgicas también deben cumplir con normas reconocidas como la EN 14683 (Europa) o la ASTM F2100 (Estados Unidos), las cuales garantizan niveles específicos de filtración y resistencia a fluidos. Ninguna de estas certificaciones se observa en los productos genéricos que actualmente se ofertan en línea.

Especialistas advierten que, aunque la venta de cubrebocas sin certificación no es ilegal por sí misma, su uso durante un contexto epidemiológico puede resultar insuficiente como medida de protección, especialmente cuando se presenta como alternativa generalizada frente a un brote activo. La falta de información sobre fabricante, país de origen, lote o fecha de caducidad limita la capacidad del consumidor para evaluar su efectividad real.
El contraste entre las recomendaciones sanitarias oficiales y la circulación de cubrebocas genéricos sin respaldo normativo ha generado discusión obre la necesidad de mayor orientación a la población y una comunicación más clara sobre qué tipo de protección facial es adecuada durante emergencias de salud pública, a fin de evitar una falsa sensación de seguridad.
