1 de noviembre - 2026

Los nuevos apoyos redujeron en 12 puntos porcentuales la inscripción de varones en preparatoria debido a la transición de un pago condicionado a uno incondicional: informe de UNESCO
Fuente: EL UNIVERSAL
La sustitución de Prospera por las becas Benito Juárez redujo en 12 puntos porcentuales la matriculación de varones en edad de cursar el bachillerato en localidades con alta cobertura del programa anterior, según el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2026 de la UNESCO.
“Se ha estimado que la matriculación de los varones en educación media superior disminuyó en 12 puntos porcentuales como resultado de la transición de un pago condicionado a uno incondicional”, señala el documento.
El informe recupera una investigación de Fernanda Márquez-Padilla, Susan W. Parker y Tom S. Vogl sobre el retiro de Prospera en 2019. También destaca que las evaluaciones del programa documentaron mejoras en asistencia escolar y avance de grado, además de beneficios posteriores en escolaridad, resultados laborales y movilidad económica.
Un comparativo elaborado por el exsubsecretario de Educación Pública Carlos Mancera revela, además, que las becas actuales de bachillerato entregan entre 25.8% y 42.1% menos recursos en términos reales que Prospera en 2018, dependiendo del grado y sexo del estudiante.
“Los programas actuales amplían mucho el universo de beneficiarios, pero en primaria alta, en los estudiantes adicionales de secundaria y en media superior el apoyo por estudiante puede ser sustancialmente menor que el que otorgaba Prospera en términos reales”, precisa el comparativo.
El ejercicio contrasta los apoyos de Prospera en 2018 con las becas Rita Cetina y Benito Juárez de 2026. Actualiza los montos del programa anterior a pesos de este año e incluye 10 mensualidades y los recursos para útiles escolares. Examina las diferencias en montos y diseño de los programas.
En bachillerato, la beca Benito Juárez da 9 mil 500 pesos anuales por estudiante. Los apoyos de Prospera equivalen, según el comparativo, a entre 12 mil 808 y 14 mil 428 pesos para hombres, y entre 14 mil 569 y 16 mil 401 pesos para mujeres, dependiendo del grado.
La mayor diferencia afecta a las alumnas de tercero: el apoyo actual es 6 mil 901 pesos inferior al valor actualizado de Prospera, una reducción de 42.1%. El programa anterior aumentaba las becas conforme avanzaba el grado y, desde secundaria, otorgaba montos superiores a las mujeres.
Mancera explica que Prospera concentraba los apoyos económicos en las familias de menores ingresos, a diferencia del esquema actual, que amplía la cobertura sin distinguir las condiciones económicas de los beneficiarios.
“Prospera daba becas a 20% de la población más pobre y sabían quiénes eran los más pobres porque había un censo superriguroso”, señala.
En primaria, la Rita Cetina entrega 2 mil 500 pesos anuales por alumno para útiles y uniformes. Frente al valor actualizado de Prospera, la diferencia es de 15.5% de primero a tercero, 26.1% en cuarto, 40.9% en quinto y 53.9% en sexto. Para este último grado, el apoyo anterior equivale a 5 mil 425 pesos anuales.
En secundaria, depende del número de estudiantes de la familia. Rita Cetina da mil 900 pesos bimestrales como componente base y 700 pesos por cada estudiante adicional de ese nivel, durante cinco bimestres.
Con un solo estudiante, los 9 mil 500 pesos anuales actuales superan a Prospera en casi todos los casos. La excepción es una alumna de tercero, cuyo apoyo anterior equivale a 9 mil 919 pesos, 4.2% más respecto de la base utilizada para comparar.
La desventaja se concentra en el componente por cada estudiante adicional: los 3 mil 500 pesos anuales son entre 55.6% y 64.7% inferiores a la beca individual de Prospera. Esa reducción no corresponde al apoyo total del hogar.
Una familia con dos estudiantes de secundaria recibe 13 mil pesos al año, un promedio de 6 mil 500 por alumno; con tres, obtiene 16 mil 500 pesos, equivalentes a 5 mil 500 por cada uno.
Mancera advierte que la entrega de recursos económicos no garantiza por sí misma la permanencia escolar, especialmente cuando los estudiantes arrastran rezagos de aprendizaje desde la educación básica.
Sobre un adolescente que llega al bachillerato sin dominar las tablas de multiplicar, plantea: “Ese niño, no importa qué beca reciba, difícilmente va a poder continuar el bachillerato; cuánto tiempo va a pasar antes de que se frustre y abandone”.
Para el exsecretario de Educación Pública Aurelio Nuño, la eliminación de Prospera tuvo consecuencias más allá del ámbito educativo, al debilitar los incentivos para que los adolescentes de las familias más pobres continuaran estudiando y favorecer su incorporación al mercado laboral informal.
El exfuncionario cuestiona la decisión del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de sustituir un programa de transferencias condicionadas, dirigido a los hogares de menores ingresos, por un esquema de apoyos de mayor cobertura, pero sin las mismas exigencias de asistencia escolar.
“Hay un conjunto de economistas que acaba de publicar un artículo muy robusto en donde demuestran que, en el momento en que el gobierno de López Obrador quitó Prospera y puso sus becas, vino la caída en las coberturas educativas y un aumento en el empleo informal juvenil”, afirma.
Considera que el cambio dejó a numerosas familias sin recursos suficientes para sostener los estudios de sus hijos, particularmente en comunidades marginadas, donde los adolescentes enfrentan mayores presiones económicas para incorporarse al trabajo.
“Es decir, por no dar becas sustantivas a los más pobres, muchos tuvieron que abandonar la escuela e irse a trabajar”, subraya.
También cuestiona que el incremento del presupuesto destinado a becas no estuviera acompañado de mayores inversiones en infraestructura escolar, formación docente y otros servicios necesarios para garantizar que los estudiantes permanezcan en las aulas y concluyan sus estudios.
Sin garantías de permanencia
Mancera asegura que las becas otorgadas a los estudiantes por parte del gobierno federal perdieron uno de los principales mecanismos para garantizar su permanencia en las aulas: la obligación de asistir regularmente a clases, requisito que sí contemplaba Prospera y cuyo cumplimiento verificaban los docentes.

