8 de octubre - 2026

Con el propósito de prevenir trastornos de ansiedad
Por Selene Sosa
La diputada de Morena, Gabriela Hernández Islas, planteó la creación de una nueva ley para garantizar a las y los estudiantes el derecho a la desconexión digital con la finalidad de prevenir trastornos de ansiedad y otros.
La integrante de la LXV Legislatura del Congreso del Estado explicó que si bien la transformación digital de la educación ha ampliado las posibilidad de aprendizaje, comunicación y acceso al conocimiento, es importante que exista también la desconexión.
‘La escuela dejó de estar limitada físicamente por los muros del plantel’, sin embargo, continúo, ‘La posibilidad técnica de comunicarse en cualquier momento no significa que exista una justificación pedagógica para exigir atención o respuesta en todo momento’.
Por ello, el proyecto que planteó en la Plenaria Ordinaria de este jueves, busca, según expuso, reconocer ‘una frontera razonable’ entre el tiempo académico y el personal, al tiempo, poner en igualdad de condiciones a las y los estudiantes.
Lo anterior ya que, remarcó, ‘No todas las personas cuentan con servicio de internet permanente, quipo propio, datos móviles suficiente, electricidad estable o un espacio adecuado para conectarse’.
Ello implica una brecha entre quienes sí tienen acceso a todas estas condiciones, poniendo en desventaja a quienes no, de ahí que la intervención legislativa que pretende, se justifica, defendió la integrante de la Fracción Parlamentaria de Movimiento Regeneración Nacional (MORENA).
Hernández Islas explicó que hay momentos en que las y los docentes ‘suben’ tareas a plataformas o comunicados e indicaciones en salas de estudio digitales en horarios fuera del académico y con tiempos de vencimiento inmediatos que, al no cumplirse por parte de los alumnos, terminan viéndose perjudicados.
Así, ‘El derecho a la desconexión digital estudiantil se concibe como la facultad de no leer, atender ni responder comunicaciones académicas digitales fuera de los horarios y periodos institucionalmente definidos, sin sanción, represalia, pérdida de puntos, registro desfavorable o afectación en la evaluación. Su núcleo es sencillo, fuera de la ventana razonable de atención, el silencio digital no puede ser castigado’.
La iniciativa fue turnada a comisiones para su estudio, análisis y dictaminación, no sin antes defendiera Gabriela Hernández que, al aprobarse, Tlaxcala sería pionero en una digitalización educativa responsable.

