Lorena Cuéllar: palabras y hechos
18 de septiembre - 2026

Columna Invitada

La visita de Claudia Sheinbaum Pardo a Tlaxcala ocurrió justo cuando Morena está por definir quién encabezará la Coordinación en Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional. Por eso, algunos hechos de la gira adquieren importancia y una lectura política inevitables.

Uno de ellos fue el saludo entre la presidenta y la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. Tuvieron que transcurrir alrededor de 40 minutos desde el inicio del evento para que ambas se saludaran, lo que ameritó una disculpa por parte de la mandataria nacional. Un gesto protocolario puede ser sólo eso, sin embargo, si este ocurre en medio de un proceso interno tan disputado, se convierte en un elemento de interpretación.

Claudia Sheinbaum y Lorena Cuéllar no llegaron al mismo punto político por el mismo camino. Durante la contienda interna de 2023 en Morena, la gobernadora tlaxcalteca respaldó el proyecto de Adán Augusto López Hernández, no el de Claudia Sheinbaum. Hoy ambas encabezan, desde sus respectivas responsabilidades, gobiernos de Morena y mantienen una relación institucional, pero de ninguna forma cercana.

El otro elemento relevante estuvo en el discurso de la gobernadora. Lorena Cuéllar afirmó que Tlaxcala es “plural, incluyente y democrático”. Dijo, también, que las diferencias son legítimas, que las instituciones se respetan y que, llegado el momento, la voluntad del pueblo es la que decide.

En el momento político que vive Morena, esas palabras adquieren relevancia. Si Morena estableció un procedimiento para definir a su Coordinación, corresponde respetarlo. No tendría sentido hablar de instituciones y voluntad popular mientras se intenta sustituir una decisión partidista por la fuerza de estructuras políticas o gubernamentales.

Porque en el caso de Tlaxcala, durante el proceso interno la gobernadora ha dejado clara su cercanía política con Alfonso Sánchez García. Al mismo tiempo, Ana Lilia Rivera Rivera ha enfrentado una operación política en su contra atribuida al grupo gobernante. La disputa ha sido pública y ha sido clara la resistencia política de la gobernadora a que la legisladora encabece la Coordinación.

Por eso, las palabras pronunciadas ante Claudia Sheinbaum colocan ahora a Lorena Cuéllar frente a una obligación política muy concreta: hacer realidad lo que dijo. Si las diferencias son legítimas, Ana Lilia Rivera tiene derecho a competir en igualdad de condiciones. Si las instituciones se respetan, el resultado debe surgir del procedimiento establecido por Morena. Y si la voluntad del pueblo es la que decide, entonces esa voluntad debe expresarse en las encuestas y no ser sustituida por acuerdos de grupo.

En ese sentido, cobra especial relevancia lo expresado minutos antes de la llegada de Claudia Sheinbaum por el senador José Antonio Álvarez Lima: que sean las encuestas las que decidan. Ese planteamiento coincide con la naturaleza del proceso que Morena ha planteado para definir a su Coordinación. Se trata de conocer quién cuenta con el respaldo de la ciudadanía y de la militancia en el ejercicio demoscópico que determine el partido.

La definición en Morena está cerca. Y en este momento ya no hacen falta discursos sobre pluralidad, sino que la pluralidad se respete. Tampoco hacen falta declaraciones sobre la voluntad popular., sino que se permita que esa voluntad se exprese sin interferencias.

Lorena Cuéllar ya fijó públicamente su posición sobre cómo debe funcionar una democracia: diferencias legítimas, instituciones respetadas y voluntad popular.

Ahora viene la parte más difícil: que los hechos correspondan con las palabras. Como dijo José Antonio Álvarez Lima, que decidan las encuestas. No grupos, no familias políticas.

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