2 de julio - 2026

Por Edgardo Cabrera
A los morenistas ansiosos por ser candidatos, las reglas establecidas en sus convocatorias les dan lo mismo, los llamados les entran por una oreja y les sale por la otra, para muestra una “fake”.
Un documento que ha corrido en las redes sociales da cuenta de la supuesta definición del género que deberán privilegiar en la definición de las 17 candidaturas de la coalición Morena a las gubernaturas en juego en el 2027, aunque la imagen es más falsa que un billete de 10 pesos, varios se han ido con la finta de que en Tlaxcala ya se determinó que será para mujer.
Al parecer, la falsa información habría surgido en Chihuahua donde una facción del morenismo quiere sacar por anticipado de la carrera a la senadora con licencia Andrea Chávez, la candidata de su correligionario y ex corcholata presidencial, Adán Augusto López, en ese supuesto documento se asegura que la candidatura recaerá en varón y para ello se enlistan al resto de las entidades.
Lo hemos visto en más de medio año que intensificaron su propaganda anticipada y por tanto ilegal, en Morena juegan sucio entre ellos, les encanta el estercolero como aquí donde a la gobernadora poco le preocupa hacer abierta y descarada campaña, intentar boicotear los mitines de su adversaria, Ana Lilia Rivera, porque así la ve. Lorena es coordinadora, impulsora, estratega, inversionista y porrista número uno del alcalde con licencia Alfonso Sánchez quien no ha querido marcar distancia de la mandataria, a sabiendas de sus negativos y repudio ciudadano.
Regresando al tema del género, será la dirigencia nacional, en acuerdo presidencial, quienes palomeen las candidaturas, pero eso ocurrirá hasta el día que se conozcan los y las ungidas, no antes, les interesa que sigan corriendo las aspiraciones para ganar presencia mediática y recuperar preferencias porque Morena ha caído, no se ha desbarrancado, pero esos puntos menos no les garantiza mantener su mayoría legislativa aplastante.
CONTRATOS LEONINOS
A colación del día del periodista que se celebra en Tlaxcala el 1 de julio y a 13 meses de que concluya su gobierno, queda claro que Lorena Cuéllar mintió. Siendo gobernadora electa, en julio del año 2021, engañó al gremio prometiendo que en su administración no habría favoritismo, prensa de primera o de segunda, y teniendo como testigo al entonces subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas, pintó un panorama de democratización de los medios.
A cinco años de aquello, en la coordinación de prensa impuso a una persona que funge como sensor de medios, agresor contra aquellos que no se sometan a su control -y no solo lo que es público en sus refritos de conferencias mañaneras-, sino que impuso un contrato leonino para periodistas independientes y empresas periodísticas que ofrecen servicios de publicidad.
Entre otras tantas linduras, ese documento es “top secret”, no se puede ventilar públicamente y advierte de acciones legales contra aquellos que no acaten la “confidencialidad”, hay una serie de cláusulas abusivas, como la octava, para el control editorial, concediendo al gobierno el derecho a exigir la sustitución de la información que les plazca. De ser rescindido el contrato deberán cubrirse penalizaciones y, no solo es eso, también sigue operando una oficina abierta por Cuéllar, supuestamente para atender a periodistas, desde donde filtran información confidencial de comunicadores y relacionada con casos de agresiones sufridas y denuncias emprendidas.


