28 de abril - 2026

Por Héctor LORENZO
Tras la captura de Audias Flores Silva, alias «El Jardinero», el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), había extendido su control criminal hacia los corredores de movilidad de Tlaxcala. El detenido, considerado el sucesor del fallecido líder «El Mencho», utilizaba el estado como un punto estratégico de interconexión con Puebla para coordinar esquemas de extorsión a gran escala.
En territorio tlaxcalteca, la red dirigida por «El Jardinero» implementó un sistema de vigilancia contra el sector transportista. Las empresas de carga, combustible y autotransporte eran obligadas a proporcionar datos sensibles de sus unidades, incluyendo el nombre del operador, la capacidad de carga y el destino final. Este mecanismo permitía al grupo delictivo mantener un monitoreo constante sobre las mercancías que transitaban por las carreteras de la entidad.

Bajo la promesa de una «supuesta protección», las víctimas eran forzadas a realizar pagos periódicos para poder circular. Con estas acciones, la célula criminal no solo buscaba beneficios económicos, sino también simular un control territorial efectivo sobre las rutas que conectan al centro del país con el oriente, rompiendo con su zona de influencia tradicional en el occidente de México.
La detención de Flores Silva, efectuada por la Marina en Nayarit tras 19 meses de inteligencia, desmantela el mando de esta estructura en la zona. Mientras el líder enfrenta una orden de reaprehensión por homicidio en México y un proceso de extradición a Estados Unidos, las autoridades federales mantienen bajo investigación las rutas logísticas que el CJNG consolidó en los límites entre Tlaxcala y Puebla.

