19 de marzo - 2026

La contaminación ha sido una constante en la refinería construida por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, explicaron a La Silla Rota madres de niños inscritos en la escuela vecina a esa instalación; la FGR investigará las causas del incendio que causó cinco muertes
Fuente: LA SILLA ROTA
A solo 4.5 metros de la barda perimetral de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, cientos de niños asisten diariamente a clases entre vibraciones, ruido ensordecedor y un olor a productos químicos que sus madres describen como «insoportable».
Tras el incendio dentro de la refinería, que cobró la vida de al menos cinco trabajadores, las madres lanzaron una alerta y solicitaron a la Secretaría de Educación Pública reubicar la escuela, pues acusan que desde hace meses presentan problemas de salud.
«Gracias a Dios fue temprano, los niños no estaban en clases. Si no, la historia sería otra», lamenta María del Carmen Juárez, madre de un alumno del preescolar «Agustín Melgar» y vocera de un grupo de padres que desde hace años exigen la reubicación de las escuelas.
Una lucha de años
El miedo de María del Carmen no es nuevo. Desde antes de que comenzara la construcción de la refinería, durante el sexenio pasado, los padres ya advertían el peligro. «Nosotros nos opusimos desde un principio porque teníamos conocimiento de lo que los niños iban a estar expuestos», relata.
En una ocasión, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y Rocío Nahle visitaron la zona, una comitiva de padres se acercó a ellos. «Dijeron que sí, que las escuelas se iban a reubicar. Eso ya tiene y hasta ahora no ha pasado nada», denuncia.
Los padres han presentado escritos, primero al gobierno estatal y recientemente, el pasado 10 de marzo, dirigieron una solicitud directa al secretario de Educación Pública, Mario Delgado. «Pedimos que instalen una mesa de diálogo y nos apoyen con la reubicación», explica María del Carmen.
Los niños, los más perjudicados
Las familias de los niños han llamado la atención sobre los inconvenientes que ha traído la polémica refinería, que supuestamente costaría 8 mil millones de dólares, pero en cálculos independientes de 2024 alcanzó un costo de 20 mil millones de dólares. «Los olores son insoportables. Uno está ahí una hora y ya no aguanta el dolor de cabeza», describe la madre.
Pero el problema va más allá del malestar momentáneo. «Ha habido niños que se han desvanecido en las escuelas. Ha habido niños que vomitan. Los dolores de cabeza para ellos son terribles. En serio, el olor es insoportable y es diario, diario lo que se vive ahí».
El caso de su propio hijo es un reflejo de esta emergencia sanitaria, dice. El niño fue operado de la vista desde los dos años por una catarata congénita. «Últimamente se le irritaban mucho los ojos y le salían granos en los párpados. El oftalmólogo me dijo: ‘Es por la contaminación, por todo a lo que está expuesto en la escuela'».
A esto se suman las constantes vibraciones por la compactación del suelo y la operación de la refinería. «Los niños les temblaban los vidrios, las puertas. Las maestras nos decían: ‘A veces el ruido es demasiado, ni aunque les grite los niños me escuchan'».
Ante esta situación, diversas organizaciones civiles emitieron un pronunciamiento conjunto. La Alianza Mexicana contra el Fracking, Greenpeace México A.C., el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), Fundar, CartoCrítica, entre otras, señalaron que «los riesgos de explosiones, fugas o derrames son permanentes e intrínsecos a la infraestructura fósil. No hay infraestructura capaz de prevenir en su totalidad desastres provocados por condiciones climáticas extremas, errores humanos o fallas mecánicas».
Además, hicieron un llamado urgente a conformar mesas de trabajo con madres de familia y el gobierno federal, reiterando la exigencia al secretario Mario Delgado, «a quien las madres han turnado oficios desde noviembre del año pasado, sin respuesta aún», y a la presidenta Claudia Sheinbaum. «No podemos permitir que siga sin atención un caso tan evidente de sacrificio de la salud de una población».
María del Carmen lanza un mensaje directo: «Yo quisiera, por favor, pedirle a ella, a la presidenta, que eso no se quede en un simple comentario o en una simple petición, como fue la que hizo en su momento el presidente López Obrador de decir que vamos a reubicar. Que lo haga realidad, que no nos deje nada más así para calmar las aguas. Que en verdad le dé seguimiento y se cumpla».
La FGR investigará el incendio
Este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que la Fiscalía General de la República (FGR) realizará el peritaje y la investigación sobre el incendio en el exterior de la refinería Dos Bocas. Confirmó además que de las cinco personas fallecidas, solo una era trabajadora de Pemex; las otras cuatro pertenecían a una empresa externa.
Sheinbaum explicó que, de manera preliminar, se tiene registro de lluvias intensas en la zona y la posible presencia de un derrame de hidrocarburos, lo que habría provocado el incendio.
“No es hasta que se haga el peritaje técnico por parte de la Fiscalía que se podrá determinar qué fue lo que ocurrió”, indicó.
La presidenta detalló que, de las cinco personas fallecidas, solo una era trabajadora de Pemex y cuatro pertenecían a una empresa externa. Añadió que desde que se dio a conocer el incidente se trasladó a la zona el director de refinación de Pemex para coordinar la atención a las víctimas y sus familias.
