19 de marzo - 2026

Por Mauricio Hernández Olaiz
Hay algo que el discurso oficial nunca va a reconocer, pero que cada decisión reciente del régimen confirma: el dinero ya no alcanza.
No es ideología. No es austeridad republicana. No es combate a privilegios.
Es caja.
La fallida reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum, no sólo buscaba modificar reglas del juego democrático, detrás de la narrativa de “abaratar la democracia” se escondía algo mucho más simple: recortar gasto donde fuera posible.
El Instituto Nacional Electoral era el primer objetivo. Reducir su presupuesto no era un ajuste técnico, era una necesidad financiera. Al no lograrlo, apareció el llamado “Plan B”.
Y entonces quedó claro el verdadero fondo del asunto.
Ahora la mira está puesta en los congresos locales, cabildos y organismos electorales estatales. Todo bajo el disfraz de la mentada austeridad republicana, pero con una lógica brutalmente simple: sacar dinero de donde sea.
Porque el problema está en lo que cuesta sostener el modelo completo del régimen cuatroteista. Ahí están los datos que no caben en la narrativa:
El Tren Maya no sólo no es rentable, pierde más de 2,600 millones de pesos al año en operación, con ingresos que apenas rascan una fracción de sus costos. Y todo indica que ese subsidio será permanente por al menos una década, si 10 pinches años más.
El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles tampoco se sostiene solo, requiere más de 1,500 millones de pesos anuales en subsidios, acumulando más de 5 mil millones pesos desde su inauguración.
Y la refinería de Dos Bocas —el gran símbolo de la autosuficiencia energética— opera bajo otra realidad, no genera utilidades suficientes y depende del respaldo de Pemex, una empresa que ya arrastra una de las deudas más grandes del mundo. Es decir, el subsidio existe… sólo que está escondido en otro cajón.

A todo lo anterior hay que sumarle el verdadero peso del modelo político:
El gasto mayor de la actual administración morenista y por mucho.
Los programas sociales.
Solo en 2025, el gobierno federal destinó más de 1.1 billones de pesos a estos apoyos, si 1.1 billones de pesos.
La Pura pensión para adultos mayores superó los 480 mil millones de pesos.
Programas como Jóvenes Construyendo el Futuro o Sembrando Vida siguen absorbiendo recursos millonarios y una enorme corrupción sin generar retorno productivo claro.
Pero ese gasto no se puede recortar, simplemente, porque ahí está la base política del actual régimen.
Megaproyectos que no se pagan solos. Programas sociales intocables. Un crecimiento económico bajísimo casi nulo y una base recaudatoria insuficiente, que simplemente ya no da para todo.
Gastos excesivos en obras faraónicas y terquedades sexenales, una creciente y descaradísima corrupción y una base de programas sociales gigantesco, para mantener la lealtad electoral y con ello el poder, generan un resultado inevitable, no hay dinero que alcance.
Pero en lugar de corregir el rumbo, el régimen ha elegido otro camino.
No se toca el desastre de Segalmex. No se combate con seriedad el huachicol fiscal. No se persiguen a fondo los desvíos.
Es más fácil —y políticamente más rentable— recortar instituciones, debilitar contrapesos y concentrar decisiones. Por eso el “Plan B” no solo es electoral. También es financiero.
Es un intento por seguir sosteniendo un modelo que ya rebasó su propia capacidad de pago… sin asumir el costo político de decirlo.
Hoy le quitan al árbitro electoral. Mañana a los Congresos. Después, a cualquiera que tenga presupuesto… o cierta autonomía presupuestal.
Y esto es lo que yo percibo, ante un país que está en vías de la bancarrota, seguir sangrando donde se pueda será la tónica constante en lo futuro. Así murieron los órganos autónomos, así se ahogará a la democracia. Y esta verdad no la van a decir en ninguna mañanera: Y cuando un gobierno deja de gobernar para empezar a sobrevivir, cuando el presupuesto se vuelve más importante que la ley, cuando el dinero manda sobre las instituciones…lo que sigue ya no es transformación, es bancarrota.
Pero los gobiernos populistas siempre terminan igual, agotando al máximo los recursos, y cuando ya no tengan saldrán corriendo…así lo dicta la historia, así se mira en el pasado…
¿Por qué tendrá el resultado que ser aquí diferente si se está haciendo exactamente lo mismo?.
Esa es la definición de la Locura….Ya pasó en Venezuela, en Cuba, en Argentina y en Ecuador….No lo digo yo, así está documentado.
¿De verdad queremos ser el siguiente ejemplo?
@olaizmau
Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Gentetlx
