El termómetro real de la sucesión en Tlaxcala: aspirar sin respaldo, aspirar con respaldo
1 de febrero - 2026

Columna Invitada

La política tlaxcalteca parece estar definiéndose, mientras Alfonso Sánchez García camina entre la multitud, recibiendo el apoyo orgánico de miles de ciudadanos, la senadora Ana Lilia Rivera parece estar atrapada en la soledad y alejada del pueblo.

Las imágenes que comparten son evidentes, una con asambleas en el abandono: sillas vacías y patios que le quedan grandes a una convocatoria que simplemente no prende. Otro plazas llenas y arropado por el pueblo que lo busca para tomarse la foto cercana a él.

En la carrera por el 2027, las plazas llenas de Alfonso son un grito de legitimidad, mientras que los silencios en los eventos de Rivera son el anuncio de una propuesta que no prende ni en los patios de una casa.

La senadora Ana Lilia Rivera da muestras de que es incapaz de movilizar a los ciudadanos, quedando reducida su convocatoria a reuniones de bajísima audiencia en lugares privados donde el entusiasmo es inexistente.

Por el otro, el fenómeno de Alfonso Sánchez García crece en las plazas públicas; el alcalde no solo llena los espacios, sino que se deja querer por una ciudadanía que ven en él cercanía y compromiso.

La diferencia rumbo al 2027 parace ser clara: a Alfonso lo acompaña la gente, a Ana Lilia la abandona.