En Coahuila, primera elección sin alianza PAN-PRI
28 de enero - 2026

La elección coahuilense es la única que habrá en el país este año y la ruptura de la coalición sucede en uno de los peores momentos de la historia local panista, convertido en cuarta fuerza electoral y con un decrecimiento grave desde 2018.

Fuente: PROCESO

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde su relanzamiento en octubre pasado, el PAN anunció que ya no sería aliado electoral del PRI y ha cumplido: la coalición en Coahuila no se concretó a pesar de los esfuerzos de las dirigencias locales de ambos partidos por participar juntos.

La elección coahuilense es la única que habrá en el país este año y la ruptura de la coalición sucede en uno de los peores momentos de la historia local panista, convertido en cuarta fuerza electoral y con un decrecimiento grave desde 2018.

Hoy, el PRI registra su convenio de coalición con el partido local Unidad Democrática de Coahuila (UDC), formación creada en los noventa por el extinto líder sindical Evaristo Pérez Arreola, actualmente conducido por su hijo, Evaristo Lenin Pérez Rivera.

El hecho ha sido una confirmación implícita de la ruptura e incluso ayer, durante la sesión de la Diputación Permanente, la priista Edna Ileana Dávalos entonó estrofas de la canción “El Triste”, haciendo mofa de los panistas que, vía la coalición, aspiraban a reelegirse.

Y es que el PAN, sin el priismo, no ha tenido buenos resultados en el estado donde sufre una debacle desde 2018, pero en coalición pudo obtener cinco distritos de mayoría aunque con una escasa votación para el albiazul, con casos tan extremos como el del Distrito 1, en el que su candidata, Claudia Aldrete, ganó con una votación panista en torno al 2%.

Desde que el PAN anunció su relanzamiento y la suspensión de coaliciones con el tricolor, en Coahuila, uno de los dos últimos estados gobernados por el PRI, hubo voces que llamaron a mantener la alianza. El dirigente estatal priista, Carlos Robles Loustaunau, aseguraba que la coalición era bien vista por la ciudadanía y llamaba a esperar los tiempos de registro.

“Lo que sí me consta es que los panistas aquí en Coahuila sí son muy proclives a la alianza, puesto que ya la experimentamos y obtuvimos una muy buena experiencia. Nosotros sentimos que a la ciudadanía sí le gusta que estemos unidos, pero vamos a esperar, no vamos ahorita a adelantar vísperas”, declaró el 26 de octubre, días después del relanzamiento del PAN nacional.

Los liderazgos panistas evitaban fijar postura en el estado y todavía el pasado lunes, el coordinador parlamentario en el Congreso local, Gerardo Aguado, pedía esperar hasta el día 30 de enero, fecha en que vence el plazo de registro de coaliciones.

Como Aguado, la dirigente estatal Elisa Maldonado evitó también fijar una postura mientras que, a partir de trascendidos, se explicitaba que la dirigencia nacional de Jorge Romero no suscribiría la alianza para cumplir con lo ofertado en octubre, cuando se presentó un plan de corrimiento a la derecha y la decisión de no coaligarse más en futuras elecciones.

La debacle panista

Desde que en 2017 fue el partido más competitivo y estuvo a punto de romper con nueve décadas de hegemonía priista para dar paso a la primera alternancia, el PAN vive una debacle grave.

Fue en la elección de gobernador en 2017 cuando el PAN estuvo a punto de ganar. El priista Miguel Ángel Riquelme superó apenas con poco más de dos puntos al panista José Guillermo Anaya Llamas. El periodo poselectoral registró movilizaciones sociales y un proceso judicial se resolvió a favor del PRI a unos días del cambio de gobierno.

El PAN obtuvo en aquella elección el 36.4% de los sufragios, frente al 38.9% del PRI, con lo que además obtuvo seis de los 16 distritos de mayoría. En la siguiente elección legislativa, en 2020, el deterioro fue notable, pues sólo consiguió el 9.9% de la votación y no ganó ningún distrito de mayoría.

En 2023 el PAN se alió con el PRI y, aunque sus candidatos ganaron en cinco distritos, la votación no les favoreció como partido. De haber sido la segunda fuerza electoral hasta 2018, pasó a convertirse en cuarta fuerza en 2023, cuando sólo obtuvo el 6.1% de la votación. Es decir, participando en coalición, sus candidatos ganaron, pero por los votos del PRI.

En las elecciones municipales la situación ha sido similar. En 2017, cuando se eligieron alcaldías de un año, el PAN consiguió seis de los 38 ayuntamientos, entre ellos Torreón y Monclova, dos de las ciudades más pobladas y con mayor actividad económica del estado.

Al año siguiente repitió en ambas ciudades, pero amplió su presencia a un total de 11 ayuntamientos, con una votación que ya decrecía del 36.4% de 2017 al 26.7% en 2018.

Para la siguiente elección de alcaldías, el PAN sufrió una caída dramática y confirmó una tendencia que hasta ahora no ha podido frenar: consiguió apenas el 12.6% de los sufragios y sólo cuatro ayuntamientos, pequeños municipios de votación rural, aunque pudo retener Monclova.

La primera ruptura