Cambio climático en Tlaxcala: Acciones insuficientes y un río en crisis
24 de octubre - 2024

Acciones inadecuadas frente a una crisis ambiental inminente

Por Stephany Rodríguez 

A pesar de la aprobación de la Ley de Cambio Climático para el Estado de Tlaxcala el 23 de marzo de 2023, que establece disposiciones y políticas públicas para mitigar y adaptarse a este fenómeno, las acciones concretas para enfrentar el cambio climático en la región son alarmantemente insuficientes. Esta ley, que debería funcionar como un catalizador para el cambio, ha quedado atrapada en la burocracia, dejando a la población expuesta a los efectos cada vez más graves del cambio climático.

En marzo de 2024, se anunció que 3,117 escuelas de educación básica, media superior y superior en Tlaxcala comenzarían a formar Comités de Cambio Climático a partir del ciclo escolar 2024-2025. Este esfuerzo, que busca involucrar a 374,000 niños, adolescentes y jóvenes, así como a 34,000 trabajadores de la educación, ha sido criticado como un intento de aparentar acción en lugar de ofrecer una solución efectiva a la crisis ambiental. Aunque se contempla la difusión de contenido teórico-lúdico sobre reforestación y cuidado del agua, surge la inquietud sobre la efectividad de estas iniciativas frente a un problema tan complejo.

El cambio climático en Tlaxcala se manifiesta a través de olas de calor, inundaciones y sequías. A pesar de la creciente concienciación sobre la relación entre el cambio climático y la salud pública, las autoridades han fallado en implementar medidas efectivas. Iniciativas como el Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático (PEACC) han sido lentas y desorganizadas, dejando a la población sin respuestas ante los crecientes desafíos ambientales.

La situación del Río Zahuapan refleja claramente la inacción gubernamental. A pesar de que se han tomado algunas medidas, como la construcción de muros de piedra para dar cauce al río y la identificación de sus causas de deterioro, la contaminación persiste. Las actividades pecuarias, las descargas de aguas residuales urbanas e industriales y el derrame de desechos sólidos han convertido la cuenca en un foco de riesgo para la salud pública, generando enfermedades infecciosas y aumentando el riesgo de cáncer.

El gobierno ha destinado 412 millones de pesos para el saneamiento del agua; sin embargo, este esfuerzo debe complementarse con un plan integral que aborde no solo el saneamiento, sino también la educación y la participación comunitaria. La falta de responsabilidad por parte de la industria en la Cuenca Alta del Río Atoyac-Zahuapan es notable, ya que los procesos de tratamiento de aguas residuales siguen siendo deficientes y las descargas de sustancias químicas tóxicas continúan sin control.

La creación de los Comités de Cambio Climático puede considerarse un avance en la educación y la concienciación ambiental, pero es fundamental que estas iniciativas se integren en políticas públicas efectivas y un enfoque integral frente a la crisis climática. Sin un compromiso real de todos los sectores involucrados, estas acciones corren el riesgo de convertirse en gestos simbólicos que no abordan las raíces del problema.

Tlaxcala enfrenta múltiples desafíos ambientales, y la salud de sus habitantes depende de decisiones inmediatas y responsables. El cambio climático no es un problema distante; es una realidad que ya está afectando a miles de tlaxcaltecas, lo que exige una respuesta activa y coordinada.