Abusos sin distingo
26 de julio - 2022

Por Fernando Tamayo

En días pasados el Órgano de Fiscalización Superior dio a conocer los Informes de los entes fiscalizables correspondientes al ejercicio fiscal 2021, tanto en las administraciones anteriores como en las actuales el común denominador es el mismo; la corrupción no tiene color.

Ya sea que se traten de gobiernos emanados del PRI, PAN, PRD o MORENA, anteriores o actuales las conductas contrarias al correcto manejo del recurso público es una constante.

De acuerdo al OFS las anteriores administraciones causaron un daño patrimonial por cerca de 350 millones de pesos, resaltando accione contrarias a la ley principalmente aquellas que tienen que ver con empresas facturas y pagos realizados sin la debida documentación comprobatoria.

Particular atención merecen los municipios de Panotla y Tlaxcala con un daño patrimonial cuantificado de más de 36 y 29 millones de pesos respectivamente.

Aunque lamentablemente las nuevas administraciones municipales no se quedan atrás, pues de acuerdo al propio Ente Fiscalizador, los actuales municipes han provocado daños a las arcas públicas por un monto superior a los 80 millones de pesos, siendo el de Tepeyanco el caso más grave.

Así dejamos en claro que cuando se trata de enriquecerse a costa del pueblo da igual la ideología política, el partido o color que se represente o el movimiento que se abandere. La corrupción y los excesos del poder no tienen distinciones.

Lo anterior producto de que la impunidad también no conoce distinciones. Lo más lamentable es qué tal y como sucede año con año, dichos informes, sin ánimo de ser pesimistas, seguirán la misma suerte que sus antecesores, serán herramientas vitales para la negociación política, el enriquecimiento legislativo y el pago de facturas.

Hoy que vivimos aires de cambio y de nuevas narrativas, esperemos que la fiscalización, transparencia y rendición de cuentas no sea más que una falacia demagógica y que aquellos que han transgredido los pilares sobre los que se esgrime esta nueva realidad sean sancionados y paguen los excesos en su labor de gobernar. Al tiempo.

Desde la barrera

El llamado de parte de las autoridades estatales a las fuerzas policiacas municipales para la certificación de sus corporaciones es una buena intención, sin embargo, no es suficiente en un Estado donde la impunidad se multiplica no solo entre aquellos que detentan algún cargo público, sino entre la sociedad que a menudo expresa su malestar por la falta de seguridad que existe en su entorno. Esperemos no solo la certificación de las policías, sino además, el establecimiento de estrategias mucho más efectivas para recobrar la tranquilidad del territorio tlaxcalteca.