Violencia electoral para las mujeres
29 de octubre - 2014

Por Ivonne Leyva

En últimas décadas se ha hablado acerca de la igualdad ante la mujer y del hombre, esta igualdad se encuentra debidamente consagrada en el artículo 4to. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero quien se encuentra en estado inequitativo en muchos ámbitos y sobre todo en materia electoral somos las mujeres.

Hoy que nos encontramos transitando el proceso electoral, la paridad plasmada por los legisladores en la CPEUM en el artículo 41 fracción I párrafo segundo, y en el artículo 7 numeral 1 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, debe ser respetada por las autoridades administrativas y jurisdiccionales pero principalmente por los partidos políticos y la sociedad en general.

Por lo que se debe evitar la violencia electoral en contra de las mujeres, eso equivale a que por el simple hecho de ser mujer  se descalifica el trabajo o la capacidad de poder ser candidata a cargos de elección popular, aunque este tipo de violencia ha existido por muchos años, y que van desde frases misóginas recibidas por los ciudadanos, candidatos y partidos políticos a las candidatas,  así como la discriminación para formar parte de las listas plurinominales en las que sólo para cumplir con la cuota de género se enlista a las mujeres en calidad de suplentes y cuando no existen más hombres para ser candidatos, ahora ya no podrá ser. Es una lástima que las propuestas vanguardistas que buscaban sancionar y tipificar la violencia política en las contiendas no hayan prosperado.

Este proceso electoral debe ser diferente, los ciudadanos ahora más informados que antes, deben como parte de una educación cívica, escuchar las propuestas de mujeres candidatas, debatirlas y analizarlas en su justa dimensión.

Somos las mujeres quienes formamos el mayor número tanto en el padrón electoral como en la lista nominal, nuestra fuerza es mucho mayor y debe ser escuchada y respetada, aunque debe tratarse de una cultura plural y de apertura democrática que todos, incluidos hombres y mujeres, estamos obligados a observar pero sobre todo a respetar.

Será el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el Instituto Nacional Electoral  y los organismos electorales estatales quienes deberán velar y garantizar a través de la ley, la igualdad entre mujeres y hombres y con las sanciones que pudieran imponerse evitar las prácticas discriminatorias y violencia política que pudieran sufrir las mujeres.

No debemos olvidar que en este mes de octubre se celebró el 61 aniversario de la inclusión de las mujeres en la vida democrática de México a través del voto y que con esta paridad alcanzada con la reforma político-electoral de 2014, nuestro país   se iguala con naciones como Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Nicaragua, quienes han adoptado la paridad de género en materia electoral.

Y como “el buen juez por su casa empieza”, es importante mencionar que en la integración de 18 Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s) se designó a 66 mujeres, lo cual representa 52% del total de consejeros, además de que en 10 hay presidentas.

Esperemos que durante el desarrollo del proceso electoral estas disposiciones legales de paridad no requieran de un cumplimiento forzoso, empecemos por nosotros en lo individual a entender lo que significa igualdad de género. Agradezco sus comentarios al correo electrónico ivonne_ley@live.com.mx. Excelente semana.