Redefiniendo lo Fifi
7 de febrero - 2019

Por Mauricio Hernández Olaiz

En el discurso de AMLO, “los fifi” representan a las personas ricas con la piel muy delgada, que son muy delicadas y que de alguna forma no están dispuestas a escuchar la crítica.

Luego entonces, la secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, es Fifi. Sobre todo luego de que fue evidenciada por el diario Reforma, de omitir un millonario penthouse en Houston Texas, pero sobre todo por la evidente molestia mostrada por la ex magistrada ante los cuestionamientos. De piel delgada diría el presidente.

Según la RAE, fifí se refiere a una “persona presumida y que se ocupa de seguir las modas, de mantener el status quo”. Que más de moda entre la clase dominante que contar con lujosas propiedades en el extranjero.

Como Moreira, como Duarte, Calderón, Zedillo, Anaya, Peña Nieto, Salinas, Montiel, Barrales y tantos otros considerados enemigos de la cuarta.

Además para el señor presidente todo lo que huela a Fifi es sinónimo del conservadurismo, de la mafia en el poder, de los ricos y poderosos que se niegan a dejar sus enormes privilegios.

Y es que en la esfera de poder de los “ liberales” Lópezobradoristas hay decenas, quizá hasta miles de esos conservadores Fifi, en otra de las, cada vez más preocupantes, contradicciones del “nuevo” poder republicano.

Sin ir más lejos y aterrizándolo en nuestro Tlaxcala chairo, hay muchos Fifi en cargos de relevancia.

Lorena Cuéllar. La súper delgada, adinerada, nacida de la ideología tricolor, de bolsos y zapatos carísimos, de gustos refinados, aficionada a los juegos de azar, con una clara y evidente personalidad y estilo de vida Fifi. No vive en colonia popular y el gusto por el pueblo es claramente electorero.

O ¿ Usted le ve lo chairo por algún lado?..Yo la verdad la veo totalmente Fifi.

Alfonso Sánchez Anaya. Finalmente la revolución morena le hizo justicia. Luego del distanciamiento entre el ex gobernador y AMLO por la designación de Martha Palafox como candidata al gobierno, el ex senador reculó y volvió al manto moreno, ahora ya tiene huesazo en gobernación.

Luego de su también cuestionada declaración patrimonial, el conocido ASA es un ente más Fifi que liberal de lucha de clases. Pese a que llegó por la izquierda al gobierno, sus reconocidas acciones en la industria de la construcción y sus conocidas propiedades lo alejan en automático de la canasta de un comprometido luchador social o miembro del pueblo marginado.

José Antonio Álvarez Lima. El más Fifí entre los fifís de la tierra. Miembro del exclusivo club de la mafia en el poder Salinista, operador y devastador de paraestatales, creador del cuarto nivel de gobierno, que hoy a todos contrapone, de porte gallardo y con aires de realeza, de corte tipo del barbudo gachupin , cuasi máscara de Huehue, un Márquez de la tierra traspolado a liberal bolchevique.

El hoy flamante y muy nuevo director de canal once ha sabido esconder a sus propios y sus propiedades, pero pudo vivir con holgura en la capital del reino desde 1999 hasta el 2017, cosa harto complicada.

Yo no le veo, pero ni de broma, lo chairo a Don JAAL.

Luego entonces, y ante el uso constante de la palabra Fifi por el ejecutivo para atacar y denostar a sus detractores, y dado que este calificativo encuadra casi de manera perfecta en muchísimos de sus más cercanos colaboradores, resulta de imperiosa necesidad redefinir el concepto.

Pero ¿cómo hacerlo?…Eso es algo que deberá ser solo responsabilidad de nuestro mandatario, pues el estilo de vida Fifi, o el ser totalmente palacio, no es exclusivo, ni a nivel conceptual ni de lenguaje del conservadurismo atroz que el mismo define como los enemigos de la cuarta transformación, y a quienes quitará las máscaras y desnudará, sin percatarse que, deberá entonces, dejar encuerados a muchos de los suyos.

El clasismo mexicano del que se apoya el presidente, creo yo, también le juega en contra, pues si bien es poderosa herramienta electoral ,ya en el poder, sale sobrando.  Pese a que el pueblo bueno, los chairos, le llevaron por fin a la presidencia, las recompensas parecen seguir recayendo, como siempre, en los más conservadores Fifi, pero hoy con máscaras de liberales.

La historia, que tanto le gusta a AMLO, nos demuestra que en la tercera transformación, por lo menos, no eran tan hipócritas.

No hay más ciego qué aquel que no quiere ver, o redefinir lo Fifi.

@olaizmau