20 de abril - 2026

Por Edgardo Cabrera
Tuvieron que pasar casi dos meses para que finalmente entrara en vigor la reforma aprobada por el Congreso local a iniciativa de la gobernadora Lorena Cuéllar mediante el cual se le quita al Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad el control del C5i para ser administrado por la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
El retraso se debió a la resistencia del Zar de las compras en materia de seguridad y cuasi notario público, Maximino, quien, hasta el último minuto, hizo negocio con las adquisiciones, la última de la que nos enteramos, las diez jaulas rojas imitación cabinas telefónicas de Londres para supuestamente “resguardar a mujeres en peligro”, cuyo costo fue de 10 millones de pesos, nos informan que al herrero de Tepeyanco que las fabricó no le pagaron ni 20 mil pesos por cada una.
Ese penoso proyecto fue repudiado por las mujeres y sus colectivas, con obvia razón, ¿protegerlas significa encerrarlas?, de ahí que lo modificaron a “cabinas de atención a emergencias”, o algo así, para que cualquier persona las ocupe para cargar su celular y hacer video llamadas. Apenas llevaban 20 por ciento de avance en el plan, y algunos de estos armatostes que fueron colocados en distintos puntos de la capital se han convertido en basureros, objetos de burlas y críticas.
Pues ese proyecto es solo uno de los miles de millones de pesos que se gastaron a sugerencia de quien fue premiado por su traición a Anabell Ávalos y colocado al frente de una dependencia que hizo tratos y contratos para comprar: una decena de camionetas blindadas para la familia real, una mega pantalla y un sistema de video vigilancia que no da resultados por su descoordinación con la policía, pésima ubicación de las cámaras y hasta su descompostura temprana.
¿Qué más hicieron en esa mina de oro?, se dedicaron a abrir a disestra y siniestra C2 municipales, tampoco han servido para nada, carecen de personal en su mayoría y se ignora quiénes o qué antecedentes tienen quienes operan las cámaras; también desde ahí se financiaron kilómetros de vallas de acero contras las mujeres, tanquetas con cañones de agua, redes informáticas, software espías, la construcción de un edificio búnker donde, para no variar, también prolifera la opacidad en el gasto de la obra y su equipamiento, en fin, la lista no acaba.
Cuando a este gobierno le queda algo así como año y medio el C5i está donde siempre debió operar, a destiempo se integrará a la estrategia de seguridad, ¿cuántos delitos pudieron prevenirse y cuántos delincuentes detenerse?, por el contrario, además de las compras, ese lugar sirvió para espiar a los adversarios políticos y sectores inconformes, con total descaro difundieron imágenes y otras tantas formaron parte del acervo de inteligencia contra quienes alzan la voz.

