Viajar, viajar… y no traer nada en la maleta
29 de enero - 2026

Por Mauricio Hernández Olaiz

Diez viajes. Sí, diez. Nacionales e internacionales. Fotos, sonrisas, boletines optimistas y promesas grandilocuentes. ¿Resultados concretos para Tlaxcala? Eso sí nadie los ha visto.

No hay inversiones claras, no hay cifras comprobables, no hay proyectos detonados que expliquen por qué tanto avión y tanta agenda internacional. Pero eso sí, el álbum fotográfico está completo.

Mientras aquí los problemas siguen igual —o peor—, el gobierno parece convencido de que gobernar es sinónimo de viajar. Y claro, si no hay resultados, siempre queda el pretexto de la “gestión”, palabra comodín que ya no gestiona nada… salvo el autoengaño.

Actos adelantados de campaña… que “nadie” ve

Hay algo casi mágico en Tlaxcala: todo mundo ve los actos adelantados de campaña… menos quienes los organizan.

Espectaculares, eventos masivos, entrevistas a modo, giras disfrazadas de “información” y aspirantes que aparecen hasta en la sopa. Pero no, según ellos, no es campaña, es “trabajo político”, “presencia territorial” o “coincidencia”.

La ley electoral es letra muerta, se viola con una tranquilidad pasmosa. Y lo más divertido es la indignación selectiva: cuando el adversario se mueve, es delito; cuando el amigo hace campaña abierta, es “libertad de expresión”. Hipocresía nivel avanzado. Hipocresía Marca Morena…saludos abuelo.

Las giras municipales de Cuéllar: datos, datos y más datos que sabrá dios de donde salen.

Ahora resulta que hay un informe por municipio. No uno anual, no uno general: uno por cada rincón del estado, con templete, aplauso, acarreados y cifras que salen de quién sabe dónde.

Dicen que es rendición de cuentas, pero parece más bien gira de recuperación de imagen con recursos públicos.

Las cifras siempre son extraordinarias: todo mejora, todo avanza, todo es histórico. Lástima que esa realidad solo exista en los discursos oficiales, porque en la calle la percepción es otra. Pero bueno, cuando la realidad no ayuda, se inventa un dato.

Blindadas para ministros: austeridad con escolta

Y para cerrar con broche de oro: los ministros y sus camionetas blindadas.

Austeridad para el pueblo, lujo y blindaje para la élite. El descaro fue tal que tuvieron que salir a decir que “siempre no”, que no las van a usar… después de comprarlas.

O sea, primero el gasto millonario y luego la pose moral.

La hipocresía en su máxima expresión: predican sencillez, pero viajan protegidos como jefes de Estado en guerra. Y todavía esperan aplausos por “rectificar”. No es austeridad, es cinismo institucionalizado.

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Gentetlx