La culpa es de los tlaxcaltecas
11 de abril - 2023

Por Felipe Hernández Hernández

En enero del año pasado la Presidenta de Acapulco explicaba que los problemas de violencia en su municipio podrían tener su causa en diversos factores como la pobreza extrema, el género, la falta de empleo, pero también el calor y una mala alimentación porque “si comen más carbohidratos, te aceleras” (Excelsior, 2022).

Respecto al calor como generador de violencia, lo justificó diciendo que lo leyó en un artículo publicado por la BBC. Este artículo, se refiere especialmente a las causas que influyen en el suicidio, y del calor menciona que podría tener un poco mayor de incidencia en los hombres e incrementarse durante los meses de calor en las regiones cálidas como Tabasco, Campeche o Sonora.

Sin embargo, suponiendo que el análisis de la Presidenta fuese acertado, uno se pregunta y como autoridad qué ha hecho para atacar los factores generadores de violencia porque ella misma reconoció que la disminución de la incidencia delictiva en su municipio no fue porque ella hubiera llegado a la presidencia, sino por la presencia de la Guardia Nacional, la SEDENA, la Marina, la Fiscalía del estado y la policía estatal. De tal modo que su visión para enfrentar la violencia y la delincuencia es mediante la militarización de la seguridad pública, pero nada sobre los factores que la producen.

En Tlaxcala, el Secretario de Seguridad Ciudadana, en relación con los violentos fines de semana que últimamente se han tenido y que han derivado en asesinatos, baleados e intentos de linchamiento, afirmó que se debían a la falta de valores y educación familiar, es decir, a un deterioro del tejido social.

Tomando en cuenta que estos niveles de violencia no ocurrían e incluso se afirmaba con orgullo que Tlaxcala era la entidad más segura del país, uno se pregunta que está haciendo el gobierno estatal para recuperar esta condición.

El Secretario señaló que el problema de la violencia es cultural, porque como era posible que un joven de 17 años decida privar de la vida a otro o que en las riñas colectivas parece que la gente se agrede “por gusto”, de modo alguno reprochó a los titulares de las otras dependencias de que no hacen su trabajo al afirmar que la grave descomposición social es por falta de una cultura de paz, falta de una cultura cívica, falta de valores familiares, falta de educación, falta de todo, falta un entorno de cultura para la paz y con ello señaló el incumplimiento de lo establecido en el Plan Estatal de Desarrollo 2021-2027.

Las Políticas Estratégicas del PED son Regenerar la ética de la sociedad y Emprender la construcción de la paz, y sus propósitos son proteger y salvaguardar la integridad de las personas y dar una respuesta rápida y oportuna de atención protección y prevención de delitos; contribuir a superar la crisis de valores y de convivencia, a través de la toma de conciencia de la sociedad y los servidores públicos; promover una nueva cultura de paz, esperanza y justicia y crear las condiciones para desterrar la incertidumbre provocada por la inseguridad y recomponer el tejido social.

Este fallo se confirma en los datos que muestran que la violencia se incrementó al 233% de marzo 2022 a marzo 2023, por lo que, aunque diga que están lanzando acciones para tratar de concientizar sobre la violencia y trabajando en la prevención y combate al delito, se duda de que su estrategia de seguridad esté funcionando.

El Gobierno Federal informa en la página Data México que el 66% de los tlaxcaltecas mayores de 18 años tienen una percepción negativa de la seguridad pública, el 35% tienen entre algo y mucha desconfianza en la policía estatal; y que, de diciembre 2021 a diciembre 2022, se incrementaron diversos delitos: 40% el allanamiento a la morada, 40% el narcomenudeo y 30 % los homicidios, por ejemplo.

Una afirmación inoportuna, por decir lo menos, es el menosprecio que hace a los tlaxcaltecas, cuando afirma que, “pese a las estadísticas Tlaxcala sigue siendo el estado más seguro”, porque “el numeral es un poco difícil de entender”.

Seguramente es difícil de entender porque los tlaxcaltecas de manera cotidiana conocen de hechos delictivos que les quitan su tranquilidad, como robos de vehículos o de autopartes, en los domicilios, en la vía pública, asaltos con violencia, con uso de armas, extorsiones a comercios y la venta y consumo de sustancias prohibidas en los centros escolares.

Es difícil entender cuando se vive con la incertidumbre por los feminicidios, los secuestros de sus familiares, los asesinatos nunca esclarecidos, la impunidad de los agresores, la falta de un sistema de justicia confiable y la ausencia de servidores públicos comprometidos con su función. Es difícil de entender cuando la sociedad siente el abandono de un gobierno que debiera garantizar su seguridad y protección.

Al Secretario solo le faltó decir “La culpa es de los tlaxcaltecas”, como Elena Garro tituló en 1964 uno de sus cuentos, aunque ahora no es cuento, es una lamentable realidad y la inseguridad una de las mayores preocupaciones de la sociedad.

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