La cercanía del nuevo ciclo escolar reactiva la venta de útiles escolares
22 de agosto - 2021

Mientras los padres enfrentan el dilema de enviar o no a sus hijos a las escuelas, también salen a las calles a surtir las listas de útiles. Comerciantes del Centro esperan repunte de ventas en 50%.

Fuente: EXPANSIÓN POLÍTICA

La Secretaría de Educación Pública (SEP) determinó que el próximo lunes 30 de agosto inicie el ciclo escolar 2021-2022 e impulsa que los alumnos de preescolar, primaria y secundaria retomen sus actividades presenciales tras más de un año y medio de clases a distancia por la pandemia de COVID-19.

Aunque el retorno es voluntario y familias tienen la disyuntiva de enviar o no a las aulas a los menores, madres y padres ya comenzaron a alistarse para otro curso con uno de los principales requisitos: la compra de útiles escolares. En la Ciudad de México, el sitio más concurrido es el Centro Histórico, tanto por las grandes papelerías como por su amplio surtido.

En los locales de Mesones y Regina, decenas de padres emprenden la búsqueda de materiales, solos o acompañados por sus hijos, según constató Expansión Política en un recorrido.

A poco más de una semana del inicio de clases, los comercios lucen surtidos. En las tiendas de autoservicio, los anaqueles fueron colocados de manera de que los clientes encuentren fácilmente productos como libretas, borradores, lápices adhesivos, lápices de colores, plumones y juegos de geometría. En las papelerías, lo más solicitado ya está a la mano de los empleados para que los compradores tarden lo menos posible en surtir su lista.

En la zona también hay plazas comerciales dedicadas 100% a la venta de útiles. Una es la ubicada en Mesones 129, donde están congregados más de 500 locatarios.

¿Enviar o no a los niños a la escuela?

Laura Escutia, madre de una alumna de sexto año de primaria, acudió al Centro Histórico a surtir su lista. Durante su compra, consideró que el regreso a clases es necesario dado que por la pandemia hubo un retraso educativo, pero reconoció que hay un dilema por el riesgo que ello implica para los menores en la tercera ola de contagios.

«Como que ya están muy ansiosos los niños en la casa, voy a enviarla quizá una vez a la semana y el resto que se quede en la casa, solo para que se distraiga un momento, que vea a sus compañeritos, eso sí, con todas las medidas sanitarias», explicó.

Andrea Álvarez tiene a un menor que está por ingresar a tercero de preescolar. Ella se dijo en desacuerdo con la decisión del regreso a clases presenciales, pero advirtió no tendrá otra opción, ya que en su trabajo también retomará actividades y tendrá que acudir a su oficina.

«Ya vimos que a la Secretaría de Salud y a la SEP ya no les importó regresar a clases incluso con semáforo rojo y ya nos están obligando a ir a trabajar también, y los que tenemos que regresar a trabajar ya no nos dan la opción de clases en línea; entonces, tenemos que regresar aunque no queramos, exponernos y exponer a nuestros hijos», se quejó.

Fernando Ontiveros es padre de tres alumnos que van en primaria, secundaria y preparatoria, respectivamente. Aseguró que es su decisión no enviar a sus hijos a clases presenciales, pero la compra de útiles escolares se debe cumplir.

Dijo que, a diferencia de otros años, el gasto es menor porque son pocos los materiales que se utilizarán en este ciclo escolar, además de que recurrirá a la reutilización de libretas y otros productos.

Jessica, quien tiene a una menor que estudia en segundo grado de primaria, se declaró consciente del riesgo que implica que los niños regresen a las aulas, pero consideró necesario que se retomen las actividades, ya que en casa ha notado que su hija se ha vuelto más introvertida.

«Ya es necesario por salud mental de los niños, porque también se les acumula el estrés a ellos como pequeños y porque el aprendizaje no es lo mismo en casa, hay muchos distractores y siento que los niños deben estar comprometidos con la educación, como los padres de familia», expuso.

Los padres de familia entrevistados aseguraron que su visita a las papelerías del Centro Histórico fue porque quisieron asegurar la compra total de la lista de útiles en una sola visita y no peregrinar por establecimientos en las colonias.

Los precios del surtido total de las listas iban desde los 700 hasta los 2,500 pesos por alumno, dependiendo del material, la calidad, la marca y la tienda.

El regreso a clases no solo representa que los alumnos de educación básica retomen sus actividades presenciales, sino una oportunidad para la reactivación económica de diversos sectores, como el de la venta de artículos de papelería, mochilas y uniformes, así como el comercio formal e informal que se ubica alrededor de las escuelas.

Graciela Pérez Sánchez, comerciante dedicada a la venta de útiles escolares en el Centro Histórico por más de 20 años, ve en el retorno una oportunidad para recuperarse del quebranto económico que representó el cierre de planteles en 2020.

Aunque algunos productos como libretas, bolígrafos y lápices subieron ligeramente de precio, aseguró que existe la manera de ofrecer montos similares a los de 2020 sin que represente una pérdida en su inversión.

«En cuestión de precios estamos accesibles al cliente, nosotros también tratamos de que el cliente se sienta confiado y tratamos de mantener los precios, de que no suban mucho; de hecho, amortiguamos en algunos productos con menos ganancia para que nos compren a los papeleros pequeños y no se vayan a las tiendas de cadena o a los supermercados», apuntó.

La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur) estimó que el regreso a clases traerá una derrama económica de 82,000 millones de pesos, cifra muy similar a la que se registró en 2019. De ese monto, 52,000 millones serán por compra de artículos de papelería a nivel nacional.

Los comerciantes del Centro Histórico estiman que conforme se acerque la fecha de inicio de clases las ventas repuntarán hasta un 50%.