7 de julio - 2015
Ya que Baldemar destapó la cloaca de la corrupción en el Congreso nos preguntamos: ¿también es partícipe?, no olvidemos que se ha sumado a la bancada del PRI en varias ocasiones, ¿de cuánto fueron sus cañonazos? Y el tema del Gasoducto Morelos parece más un asunto de negocio que de la seguridad de la población
Por Edgardo Cabrera
En camisa de 11 varas se metió Baldemar Cortés Meneses al acusar a sus homólogos de recibir –según él- hasta 2.5 millones de pesos a cambio de aprobar la reforma electoral.
No dijo nombres (aunque se lo preguntaron), ni mencionó partidos políticos, tampoco señaló quién pagó esa mordida y menos presentó las pruebas de su dicho.
Pese a que estaríamos hablando de un presunto acto de corrupción y desvío de recursos públicos, el diputado no ha denunciado penalmente, ¿no es también cómplice?
Ya que destapó la cloaca de la corrupción nos preguntamos: ¿es partícipe? En su actuación como legislador se ha sumado a la bancada del PRI en varias ocasiones para votar sus iniciativas, ¿de cuánto fueron sus cañonazos?
En tanto que los implicados deberán aclarar si recibieron o no la billetiza, en particular las bancadas opositoras empezando por la del PAN, seguida de la del Panal, y pasando por los diputados María Antonieta Stankiewicz Ramírez y Albino Mendiera Lira del PVEM, Refugio Rivas Corona de Movimiento Ciudadano y Evangelina Paredes Zamora del PAC.
Por lo declarado por el diputado, además de los diputados, también estaría en duda la honestidad de los alcaldes que han aprobado la reforma constitucional en sus respectivos cabildos: ¿también le entraron a la compra de conciencias?
Lo dicho por Baldemar Cortés no puede quedar en una simple declaración chabacana, por el contrario, debe tener consecuencias, ¡caiga quien caiga!
¿Negocio o defensa?
El tema del Gasoducto Morelos parece más un asunto de negocio que de la seguridad de la población.
Tan es así que ayer la propia Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción emitió un comunicado mediante el cual, técnicamente, sostiene que la obra y el funcionamiento del sistema se encuentra dentro de estándares de calidad y seguridad.
Dicen que la CFE atiende la norma 007 SECRE 2010 que contempla sistemas que mitigan el riesgo que pudieran originar los desastres, tales como la corrosión, el impacto, la soldadura y las flexiones, entre otras.
De los municipios de Tlaxcala, Puebla y Morelos por donde atraviesa, sólo Texoloc no había concedido la licencia de construcción ante la inconformidad de 3 propietarios que, lo han dicho, más que temor por la seguridad de la población reclaman un pago mayor por sus tierras.
La propia síndico de Texoloc, Columba Osorno Piedra, hace unos días exigió “algo a cambio”, para acabar con la resistencia del grupo de pobladores inconformes.
Tal parece que en este problema lo que se necesita son negociadores capaces e informar a la gente de Texoloc el alcance de la obra.
Según el diario El Economista, el gasoducto de 158 kilómetros atraviesa por 24 municipios de Morelos, Tlaxcala, y Puebla; tendrá una vida útil de 25 años, y una inversión total de 333 millones de dólares.
La obra resolverá el desabasto de gas natural que actualmente es de hasta 40% y que afecta a sectores productivos como el de autopartes, alimentos y construcción que son generadores de empleos en estas 3 entidades.
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