1 de julio - 2015
Tlaxcala| Gerardo Orta.- Diputados del Congreso de Tlaxcala celebraron el Día del Periodista opacados por el mensaje de un periodista local que les reprochó el proceso de basificación que se presentó a finales del año pasado.
La celebración se llevó a cabo en el Patio Vitral del Palacio Legislativo con la presencia de dos representantes de los jurados que evaluaron la trayectoria de los periodistas inscritos en la convocatoria para otorgar el Premio Miguel N. Lira.
En una celebración periodística plagada de auxiliares de diputados y reporteros que no cubren la fuente del Poder Legislativo, los legisladores reconocieron además a Javier Arturo Quiñones Espinoza, periodista galardonado por su trayectoria y trabajo en los medios de comunicación.
En su oportunidad, el presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política, Ángelo Gutiérrez Hernández, reconoció al periodismo como una labor profesional que requiere de la actualización constante de los integrantes del gremio.
Señaló que el poder que ejercen los periodistas es vital en el cotidiano social, pues a través del ejercicio periodístico el ciudadano consigue estar informado del devenir tlaxcalteca.
Sin embargo, el legislador convocó a eliminar las malas prácticas que empañan a los representantes de la prensa, sobre todo, dijo, cuando se afectan las relaciones entre diversos sectores sociales.
Al cierre del acto, uno de los representantes de la denominada Confederación de Periodistas de Tlaxcala, tomó la palabra para criticar el actuar de algunos legisladores e incluso reprochar la falta de convenios publicitarios por atentar en contra de los intereses “del único Poder que existe en el estado”, según comentó.
Al momento del mensaje del comunicador, los diputados no pudieron ocultar el bochorno que les provocó el señalamiento, sobre todo aquellos que incurrieron en la basificación de amigos y familiares, permitida además por el presidente del Comité de Administración, Javier Vázquez Sánchez.
Cínicamente, el mismo diputados aplaudió al reportero al concluir su mensaje, mientras el resto de sus acompañantes en la mesa no disimularon su incomodidad por el mensaje.

