A la Verónica: Negocio de empresarios
1 de febrero - 2015

gerardo_toros

El viernes pasado en la conferencia El Periodismo como una Esencia de la Tauromaquia el experimentado periodista Julio Téllez hizo una advertencia que cimbró hasta el antiquísimo teatro Xicohténcatl.

Quizás lanzó el rumor al aire, el tipo sabe y entiende del ambiente taurino en México, conoce lo que se dice en los mentideros. Pero lo que compartió durante su charla fue lapidante.

Resulta que como parte de las críticas que expuso hacía la empresa de la Monumental Plaza de Toros México, comentó que ésta podría ser demolida en unos años por la ambición empresarial de aquellos que llevan las riendas del coso mayor mexicano.

La pretensión de Herrerías y asociados, entre ellos Javier Sordo Madaleno, Miguel Alemán Magnani y Antonio Cosío Ariño, es la demolición en unos años del gigantesco embudo taurino para construir un centro comercial, tal como lo hizo el mismo Javier Sordo en la zona donde antiguamente se encontraba el toreo de cuatro caminos.

La advertencia surgió al tocar el tema de la cada vez menor asistencia de público a la Plaza México, el motivo, los constantes abusos que se comenten en contra de la afición.

Con una plaza copada por un puñado de empresarios que se da el lujo de controlar medios de comunicación, toreros y ganaderías, la fiesta brava en la capital del país parece estar en riesgo.

Y es que a través de las revolucionarias redes sociales, cada día son mayores los reclamos en contra de un espectáculo, efectivamente, devaluado.

Los toros ya no generan mayor interés, incluso en empresarios dedicados a este negocio. Los toros ya no venden, parece ser la consigna. Alejar al público de las plazas, la realidad absoluta.

Cuántas veces hemos visto las quejas de aficionados por la mala presencia de los encierros, ni más ni menos, que en la Monumental de Insurgentes.

¡Qué decir en provincia! Donde en algunas plazas, como en Tlaxcala en tiempos de feria por ejemplo, la empresa es la misma que administra La México.

Esperemos que la advertencia del veterano Julio Téllez que se las sabe de todas todas, sólo sea un presagio incorrecto. No obstante, no es descabellada la idea, tomando en cuenta los constantes intentos empresariales de alejar a la afición del ruedo capitalino.

Lo que es una realidad, es que la plaza ya no se llena. Si no son los toros, son los toreros; cuando no son éstos, son aquellos. Total, que nunca se tendrá el complemento necesario ante la falta de interés empresarial para que la afición se vuelque a las plazas como en aquellos años mozos de la tauromaquia en México.