7 de abril - 2026

Se limitó a hablar sobre la importancia del campo
Por Selene Sosa
El gas lacrimógeno utilizado contra campesinos tlaxcaltecas no le valió el interés del Dirigente Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Padilla Sánchez, quien evadió fijar un posicionamiento al ser cuestionado sobre la represión del Gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros.
La mañana de este martes, de nueva cuenta la Mandataria Estatal arremetió contra una legítima protesta de campesinos tlaxcaltecas que se unieron al bloqueo nacional de carreteras para que los Gobiernos Federal y Estatales cumplan con compromisos que beneficien al sector.
El bloqueo fue anunciado desde días previos con el propósito de que automovilistas y transportistas tomaran las debidas prevenciones y, con ello, disminuir las afectaciones causadas por la protesta que abarcó nueve entidades federativas, principalmente de la zona centro del país.
Pese a ello, en lo que respecta a Tlaxcala, la electa de Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), reprimió con granaderos y gas lacrimógeno la manifestación y aunque los Partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática Tlaxcala (PRDT) fijaron un posicionamiento en contra, el PRI hizo mutis.
En su habitual conferencia semanal, Enrique Padilla Sánchez, Presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del tricolor evadió el cuestionamiento de los medios de comunicación respecto de dicha agresión por parte del Estado en contra de campesinos y productores tlaxcaltecas.
Mañoso, el ex funcionario de la actual administración estatal hizo mutis respecto del actuar de Cuéllar Cisneros y se abocó a hablar sobre la importancia del campo, al tiempo que criticó la descalificación del Gobierno Federal de Claudia Sheinbaum Pardo sobre que es un asunto partidista.
En ese sentido, puntualizó que la protesta campesina es por la falta de garantías para el desarrollo de dicho sector y que el Gobiernos Federal debería estar enfocado en propuestas que salven la crisis en la que se encuentra el campo mexicano y no convertir su inconformidad en un asunto partidista porque, consideró, no lo es.
