Ahora resulta que es IA
27 de marzo - 2026

Colaborador Invitado

La senadora Ana Lilia Rivera parece haber decidido dar un paso más allá en la explicación de por qué no logra despegar políticamente: ya no basta con la “guerra sucia”, ahora también aparece la inteligencia artificial como nueva responsable.

Bajo esta lógica, los errores no existen, las declaraciones desafortunadas tampoco, y mucho menos los desencuentros. Todo puede atribuirse a algo externo: antes eran enemigos invisibles, ahora son herramientas digitales. La crítica deja de ser ciudadana para convertirse, convenientemente, en un “ataque artificial”.

El problema es bastante terrenal. No es la inteligencia artificial la que responde con desdén, ni la que descalifica, ni la que genera tensiones internas. Esas siguen siendo decisiones humanas.

Afirmar que todo se reduce a la IA termina evidenciando otra cosa: una falta de capacidad para actuar, unir y respetar. Cuando no hay autocrítica, cualquier explicación sirve, por más inverosímil que resulte.

Mientras tanto, la realidad sigue su curso. El desgaste no proviene de algoritmos ni conspiraciones digitales, sino de actitudes, errores y resultados que no convencen. Pero siempre será más fácil culpar a algo intangible que asumir lo evidente.

Y así, entre excusas cada vez más sofisticadas, el problema de fondo permanece intacto. Porque cuando las fallas se repiten, rara vez son producto de una máquina. Suelen tener un origen mucho más claro.

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